Las presiones del presidente Donald Trump hacia el gobierno de la presidenta de México Claudia Sheinbaum en las tres primeras semanas de 2026 se han endurecido, con las exigencias del inquilino de la casa blanca, al declarar que, nuestro país, no ha hecho lo suficiente para combatir a los carteles del narcotráfico, y agregando ante preguntas de los medios , después de la captura del presidente de Venezuela Nicolás Maduro, que algo se tenía que hacer con México ante los resultados de su gabinete de seguridad.
Aunque en el discurso de la presidenta en sus conferencias mañaneras sobre defender la soberanía y el territorio de México y de no aceptar la intervención de fuerzas militares de los Estados Unidos para combatir a los carteles del narcotráfico, con base en lo establecido en nuestra Constitución, resulta evidente, que las amenazas y acciones del presidente Trump de subir los aranceles o incluso dar por terminado el T-MEC que se revisará este año, para sustituirlo por acuerdos comerciales, colocan a la presidenta en una posición sin salida y en la que se ponen en juego, los intereses económicos del país y porque no decirlo el futuro de su gobierno.
La lucha que hoy enfrenta el gobierno de la 4T ya no es contra los partidos de oposición y los gobiernos del período neoliberal, que, durante el periodo de AMLO, fueron los villanos favoritos de sus conferencias, acusándolos de todos los males que vive el país y de ser sus adversarios políticos que solo veían por sus intereses y no por el pueblo.
No debe pasar desapercibido para los mexicanos, que los grupos de la delincuencia organizada y los carteles, en ningún momento han sido señalados como enemigos del gobierno y del pueblo, porque el propio AMLO, los ubicó como víctimas del sistema y que habían tenido que emplearse en la delincuencia por la falta de oportunidades y la desigualdad que había en el país por los gobiernos neoliberales; de ahí que lejos de combatirlos, había que atacar las causas del problema para evitar que más jóvenes se sumaran a los carteles y se convirtieran en delincuentes, lo que derivó en su frase: abrazos, no balazos, que nos ha llevado como país, al critico momento que hoy se vive en materia de seguridad pública en la tercera parte del territorio nacional, que está bajo el control de los carteles.
A pesar de lo anterior, en el primer año de gobierno de la presidenta Sheinbaum ya en el segundo piso de la 4T, aunque públicamente no se ha vuelto a proponer la continuidad de la política de AMLO de abrazar a los delincuentes, para la presidenta y su gabinete de seguridad, a partir de la llegada de Donald Trump a la presidenta de los Estados Unidos, las cosas cambiaron radicalmente, debido principalmente a los daños a la salud de los estadounidenses que representan el mercado mundial más importante para la distribución, compra y consumo de drogas, siendo el combate a los carteles uno de las propuestas de campaña hacia la presidencia de Trump, que se comprometió a combatir a los narcotraficantes para evitar llegaran más drogas a su país.
Otra de sus promesas de campaña, fue el combate a la migración proveniente del sur y que llegaba de la frontera con México.
Para el presidente Trump y su gabinete consideran que, aunque México ha apoyado en ambos temas, por lo que hace al narcotráfico las estructuras de los carteles continúan operando con nuevos grupos y liderazgos y aunque han disminuido los cargamentos de drogas, no se ha logrado frenar la producción, distribución y venta de estupefacientes, por lo que las muertes de ciudadanos estadounidenses por drogas se siguen presentando.
Así al haber declarado el gobierno de Estados Unidos como grupos terroristas a los carteles del narcotráfico de México y de otros países, la defensa de la soberanía y del territorio mexicano que la presidenta ha enarbolado, no es, ni será un obstáculo para frenar sus acciones, debido a que de acuerdo a la lógica del gabinete de seguridad de Estados Unidos, dicha declaratoria los faculta para llevar a cabo las acciones que consideren necesarias, tanto dentro como fuera de su territorio, para detener y exterminar a los narcotraficantes, por ello inicialmente en varias conversaciones telefónicas con la presidenta, Trump le ha ofrecido la ayuda de las fuerzas de seguridad de su país para combatir a los carteles, que Sheinbaum ha rechazado, proponiendo una estrategia de coordinación, mas no de subordinación a las decisiones de Estados Unidos.
Si analizamos la situación actual y los últimos acontecimientos, a la luz del anuncio de Trump de que una vez que por mar han logrado frenar la llegada de cargamentos de droga a Estados Unidos, y del inicio de acciones por tierra para exterminar a los carteles; no son suficientes los argumentos de la presidenta, ni las entregas de capos que Estados Unidos ha solicitado y obtenido, el último de 37 en esta semana y de dos fugitivos de los más buscados por el FBI para dejar conformes a las autoridades del vecino del norte.
Con todos los lideres de los carteles y cómplices que ya están detenidos en Estados Unidos, el gobierno de Trump cuenta con información suficiente de quienes han participado en la producción, traslado y protección a los carteles en México, que incluyen a políticos, empresarios y hasta instituciones financieras que han lavado el dinero proveniente de estas actividades.
Se prevé que, en las próximas semanas, empiecen las detenciones de funcionarios de los tres niveles de gobierno: presidentes municipales, gobernadores y militantes de partidos políticos que protegieron a los carteles y se beneficiaron de la venta de drogas, ya que sólo con la complicidad de las autoridades fue posible que los carteles pudieran expandirse y hasta colocar a gente de su confianza en los cuerpos de seguridad en los tres niveles.
Para Estados Unidos, la seguridad de su país y de sus ciudadanos, está por encima de la soberanía de otras naciones, y por lo menos hasta ahora, nada, ni nadie parecen poder detener sus acciones en el extranjero y en el caso de México, aunque lo considera su aliado comercial, no está exento de sufrir las acciones militares y de seguridad que decida implementar para exterminar a los carteles, porque considera al gobierno de Sheinbaum incapaz de poder resolver el problema, dados los niveles de corrupción e infiltración de las estructuras gubernamentales que ha logrado la delincuencia organizada.
