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Domingo, 17 Mayo 2026 21:05

Ajolotilán

Columna | Desde el portal

Cambios arbitrarios en la imagen de las ciudades o municipios del país ocurre cada vez que entra una nueva autoridad de diferente partido, lo cual es normal y forma parte del sistema democrático, pero resulta un atentado a las tradiciones y al perfil de las mismas, al cambiar la nomenclatura de acuerdo a los gustos, intereses personales o partidistas de los gobernantes.

 El antiguo Distrito Federal, sede de los poderes de la Nación, sufrió un cambio en la administración de Miguel Ángel Mancera, que lo denominó: “Ciudad de México” sin tener capital o establecer si se trata de una nueva entidad o un estado de la República; hasta el momento no se establece ninguna de las dos denominaciones y esto se presta a confusión.

 Si se tratara de un gusto personal, no se tiene porqué afectar a millones de sus habitantes ni con quienes tienen relación en el mundo, la ciudad de México no tiene capital ¿la alcaldía Cuauhtémoc? Ni es un estado más de la República, aunque en la práctica así se le conoce. Igual ocurrió con las antiguas delegaciones, se cambió por alcaldías, tampoco son municipios.

 Y ahora una nueva ocurrencia: se ajolotizó la ciudad capital del país con la nueva imagen colorida con el ajolote como símbolo de una de las ciudades más grandes del mundo y aunque la nueva decoración e imagen sea colorida, sus habitantes, en su inmensa mayoría, no están de acuerdo, pues pronto se conocerá como “Ajolotilán” en lugar de la ciudad de México.

TURBULENCIAS

Experiencia similar en la ciudad de Oaxaca

 Los habitantes de la ciudad de Oaxaca han estado de acuerdo, o cuando menos no han protestado, con los cambios de nombres del español a las lenguas originarias, pero no ocurrió así cuando se intentó cambiar de nombre al estadio de beisbol “Eduardo Vasconcelos” por otro en lengua náhualt. Se pidió respeto al personaje, ex gobernador del estado, y se escucharon las protestas en un gesto poco común y se dejó el nombre original por ser parte de la historia de la entidad…Ahora en la capital del país, aunque se embellezca la capital de colores brillantes y obras de arte, la nueva denominación no gustará a muchos; la idea podría ser bien aceptada en barrios o comunidades tradicionales, pero no en una diversidad de habitantes como es la ciudad de México, en donde los vecinos y visitantes tendrán su mejor opinión…-Más que una irrupción violenta de las fuerzas armadas estadunidenses en busca de los diez requeridos por la justicia, se optó por la entrega pacífica de los dos primeros, porque es difícil dejar en libertad al resto de los señalados como parte de la delincuencia organizada en el país. Un acuerdo sentado para no caer en acciones que hubieran sido condenables por una intromisión del ejército gringo. Lamentable situación que exhibe la colusión de la autoridad con los cárteles de la droga, cuestión de todos conocida, pero negada en las altas esferas…Y esta situación incomoda a la cúpula del poder, que empieza a maniobrar desde el poder para contrarrestar los ataques a la autoridad establecida y a su partido, para responder a los críticos del sistema. Se entra en una nueva contienda en la disputa por el país, que puede ser positiva si es buena para el pueblo, pero no para continuar con el saqueo, la omisión o la complicidad con las bandas criminales. Es necesario recuperar la política como el arte de gobernar y de la autoridad moral de sus instituciones y de sus integrantes, de lo contrario, éste país o quedará en manos de los EU o recobrará su prestigio y su nacionalismo…

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