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Sábado, 13 Junio 2026 17:32

La tierna mirada de Jesús

Artículo | Compartiendo Diálogos Conmigo Mismo

CONSERVA TUS OJOS EN SU PALABRA: Al mantenernos en su senda, que es de verdad y de eterna virtud, podremos fortalecer la fe, vigorizar la esperanza y robustecer el soplo caritativo. La enternecedora huella dejada, está crecida de cariño, recreada por el respeto y la pasión. Justamente, por ello, hay que elevar los ojos, alzar la voz suplicante y tejer el espíritu orante, para recibir su aliento y alimento anímico. Sus pasos, nos colmarán y calmarán, siendo testigos de su Reino. 

I.- EL BUEN PROPÓSITO DE LA VIDA HUMANA: HERMANARSE ES EL AMOR RECÍPROCO

Reencontrarse es hallarse en guardia, 
estar de servicio con brío benefactor, 
mostrar compasión en cada instante, 
con la pacífica energía de la entrega, 
del darse y del donarse mutuamente. 

Lo propio está en verse mar adentro, 
en bucear para observarse y quererse; 
pues aquel que cultiva el contemplar, 
sabe amarse y enlazarlo con el amar, 
que es como se cohabita en plenitud. 

Corazón a corazón todo se apacigua, 
se alberga y se resguarda la vecindad, 
con el itinerario del espíritu donante, 
siempre en centinela para reverdecer, 
pues somos mientras nos renovamos. 

II.- LA SANA CARICIA DE CRISTO: 
FRATERNIZARSE ES LA VIVA COMPOSICIÓN 

El Redentor nos invoca a su morada, 
nos requiere en cada amanecer vivos, 
nos enamora con bondades y apegos, 
que nos hacen más de Dios y menos
del dominio, al ser ovejas con Pastor. 

La potencia Misericordiosa celestial,
ante una humanidad cansada del mal, 
nos viste y reviste de sanación firme,
pues no hay malicia que permanezca
en lo pérfido y no retoñe con el bien.
 
Amad, es el único beneficio: ¡amad!
Querer, es el pan de los días: ¡querer!
Mirarse en Jesús, es hallarse: ¡mirar!
No hay mejor sentirse que explorarse, 
pero hagas lo que hagas, ¡hazlo verso!

III.- EL MEJOR DESEO DE GRATUIDAD:
GRATIS LO RECIBIMOS, DÉMONOS GRATIS 

Uno es lo que es por nuestro Creador, 
y la prueba de que Dios nos custodia, 
es que su Hijo penó por nuestra pena, 
y siendo nosotros todavía pecadores, 
murió para alumbrarnos el horizonte. 

Únicamente en el crucificado se nota,
la verdadera dimensión del Salvador; 
un don así sólo espera de la persona, 
que lo acoja y lo recoja y haga savia,
sabiendo que sin Él nada es factible.

No hay mejor hacer que un agitarse, 
que un revolverse para volverse paz, 
o que un removerse para deshacerse
de lo mundano y  retornar a lo etéreo,
donde la Cruz es la evidencia del sol.
 
Víctor CORCOBA HERRERO
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