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Lunes, 17 Agosto 2026 11:19

Andy

Se extiende y acelera la agonía de Morena.

La cancelación de la visa de Andy López Beltrán no sólo es un acto administrativo: es un simbolismo político. El hijo de Andrés Manuel tiene sólo un mérito en la vida: ser hijo de Andrés Manuel.

Pero eso es, justamente, lo que vuelve tan relevante la acción de Estados Unidos.

El junior es la aorta que conecta el tumor de corrupción y crimen del oficialismo con el corazón de la nueva burocracia. 

Él es el eje gravitatorio de un entramado de influyentismo y saqueo. Vendrán más denuncias penales en el país vecino, en su momento. Y será pronto. Porque no hay que olvidar que ni el anuncio, ni la carta delirante que escribió un don nadie al presidente de Estados Unidos estuvo precedidos por una comunicación del gobierno vecino.

Así, no fue una reacción: fue una vacuna.

O eso creen.

Después, los gobernadores, legisladores y la jefa del Ejecutivo salieron en tropel a defender lo indefendible.

El partido movilizó a toda su estructura nacional y convocó este fin de semana a 202 asambleas en los 32 estados para informar sobre los resultados de la transformación y la defensa de la soberanía nacional. Así de grande la emergencia y el miedo.

La presidenta es acosada en Tamaulipas por vecinos y por una señora de la tercera edad desesperada por el yugo del crimen. 

El impresentable gobernador Américo Villarreal callaba mientras la angustia se convertía en grito violento e irreverente.

El gobierno tomó el peor de los caminos: la defensa cómplice de los suyos.

Tarde, pero aún sería tiempo de actuar y agarrar los bártulos de la limpieza interna. Aplicar la ley. Encerrar a quienes hayan delinquido.

Ese camino parece haberse cerrado tras la embestida contra Andy.

Lo dijo su tío, secretario general de Tabasco: no van por el chico (nunca mejor definido), sino por el grande. 

Y ahí ya Morena no puede hacer nada.

Aunque se lleven al país entre las patas.

X | @fvazquezrig