La alimentación del ser humano es lo primero. Antes que estudiar, trabajar o soñar, una persona necesita alimentarse. Los alimentos nos dan la energía para vivir, ayudan a que los niños crezcan y aprendan, y protegen la salud de los adultos y de las personas mayores. Pero no se trata solo de comer cualquier cosa: importa que la comida sea suficiente, que sea nutritiva y que sea segura. Una alimentación deficiente deja huellas que duran toda la vida.
Por eso la alimentación se considera un derecho humano y no un lujo ni un favor. Un derecho es aquello que le corresponde a toda persona por el simple hecho de serlo, y de lo que depende que pueda vivir con dignidad. La Declaración Universal de los Derechos Humanos lo reconoce desde 1948 como parte de un nivel de vida adecuado, y años después otros tratados internacionales obligaron a los Estados a proteger a las personas contra el hambre. En México, el artículo 4º de nuestra Constitución establece que toda persona tiene derecho a una alimentación nutritiva, suficiente y de calidad, y que el Estado debe garantizarlo.
Cada año el 16 de octubre se conmemora el ¨Día Mundial de la Alimentación¨, fecha que recuerda la fundación de la FAO, la organización de la ONU para la alimentación y la agricultura. Más que una celebración, es una pausa para preguntarnos ¿cómo estamos? y ¿qué nos falta por hacer?, tanto a nivel mundial, como en México.
El informe más reciente de la ONU sobre el tema, conocido como SOFI 2026, estima que en 2025 el 7.8 % de la población mundial padeció hambre: unos 645 millones de personas. Es una noticia buena a medias. La cifra bajó frente al 8.1 % de 2024 y al 8.6 % de 2022, pero el avance es lento, desigual, y no alcanza para cumplir la meta de “Hambre Cero” en 2030. Además, 2,100 millones de personas, el 25.8 % de la humanidad, vivieron con inseguridad alimentaria moderada o grave; es decir, no siempre tuvieron acceso a alimentos suficientes y nutritivos. Y comer bien cuesta: casi 2,700 millones de personas no pudieron pagar una dieta saludable.
En el caso de México según la medición de pobreza multidimensional 2024 del INEGI, el 14.4 % de la población, unos 18.8 millones de personas, tuvo carencia por acceso a la alimentación nutritiva y de calidad. Dos años antes era el 18.2 %, así que hubo una mejora que vale la pena reconocer. Además, el 9.3 % de la población, cerca de 12.1 millones, tenía un ingreso tan bajo que no le alcanzaba ni para la canasta alimentaria básica. Una precisión importante: esa “carencia” no es sinónimo exacto de hambre; mide qué tan difícil es acceder a una alimentación adecuada. Pero nos dice, con claridad la situación que se vivía.
Aunque en el país hay avances que conviene mencionar. En abril de 2024 se publicó la Ley General de la Alimentación Adecuada y Sostenible, que desarrolla lo que dice la Constitución y busca fomentar la producción, el abasto y el consumo de alimentos nutritivos, además de evitar el desperdicio. Funcionan también programas de apoyo alimentario y de alimentación escolar, y desde hace unos años los productos envasados llevan etiquetas de advertencia que ayudan a las familias a elegir mejor.
Sin embargo, todavía hay tareas por reforzar. La propia ley prevé un reglamento que le dé herramientas concretas para aplicarse, y organizaciones de la sociedad civil han señalado que, a más de dos años de su publicación, seguía pendiente. También falta que los alimentos sanos sean más accesibles y baratos, que los apoyos lleguen con mayor firmeza a comunidades rurales y a quienes viven en pobreza, y que la educación alimentaria llegue a escuelas y hogares, sin importar su situación o ubicación física.
Hay otro frente que debemos considerar: el de la calidad. Hoy convivimos con dos caras del mismo problema, personas que no alcanzan a comer lo suficiente y personas que comen mucho, pero mal, con exceso de productos ultra procesados y poca fruta, verdura o leguminosas. Ambas situaciones afectan la salud y el desarrollo, sobre todo en la infancia. Garantizar el derecho a la alimentación significa, entonces, cuidar tanto la cantidad como la calidad de lo que llega a la mesa de los hogares mexicanos.
A esto se suman retos que cruzan fronteras. El propio informe de la ONU advierte que los conflictos armados y el cambio climático complican el camino hacia el “Hambre Cero”, porque destruyen cosechas, encarecen los alimentos y dejan a miles de familias sin sustento. México no está aislado de estos efectos, y por eso la prevención, el cuidado del campo y del agua también forman parte de este derecho.
Y no todo depende de las instituciones. Desde casa podemos aprovechar mejor lo que compramos, evitar tirar comida, preferir alimentos frescos y de temporada, y comprar a productores locales cuando sea posible. Son estos gestos pequeños, pero multiplicados por millones de familias los que tendrán un efecto real. Del mismo modo, apoyar a los bancos de alimentos, a los comedores comunitarios y a las iniciativas vecinales es una forma concreta de hacer valer este derecho para quien hoy más lo necesite.
Los números, por sí solos, impactan. Detrás de cada punto porcentual hay una familia que rinde el gasto, un niño que llega a la escuela sin desayunar, un adulto mayor que come lo que puede. Por eso el derecho a la alimentación nos exige a todos: al Estado, para diseñar políticas que lleguen a quien más las necesita; y a la sociedad, para no desperdiciar, para apoyar a quien produce nuestros alimentos y para no mirar hacia otro lado.
Este día no es para celebrar, sino para recordar una deuda pendiente. Que un plato vacío deje de ser mala suerte y se vuelva, por fin, una injusticia que debemos combatir como sociedad.
Referencias
FAO, FIDA, UNICEF, PMA y OMS (2026). El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2026. Roma. Disponible en: https://es.wfp.org/publicaciones/informe-sobre-el-estado-de-la-seguridad-alimentaria-y-la-nutricion-en-el-mundo-sofi
INEGI (2025). Medición de la pobreza multidimensional 2024. Disponible en: https://www.inegi.org.mx/desarrollosocial/pm/
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, artículo 4º. Disponible en: https://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/CPEUM.pdf
Ley General de la Alimentación Adecuada y Sostenible (DOF, 17 de abril de 2024). Disponible en: https://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/LGAAS.pdf
ONU (1948). Declaración Universal de los Derechos Humanos, artículo 25. Disponible en: https://www.un.org/es/about-us/universal-declaration-of-human-rights
