La Revolución, ha muerto

Lunes, 20 Noviembre 2017 18:23 Escrito por Gabriel Sánchez Andraca

Columna | P U L S O    P O L I T I C O

       Solo breves referencias a la Revolución Mexicana en noticieros de televisión y en algunos diarios nacionales y locales, mereció el 107 aniversario de la Revolución Mexicana de 1910.

        La llegada de la tecnocracia priísta al poder en la segunda mitad de los años ochenta, marcó el principio del fin de este acontecimiento que cambio la historia de México.

        Fue en los tiempos de Carlos Salinas de Gortari, el comandante en jefe del ejército tecnocrático que asumió el poder en los años ochenta, cuando se prohibió toda referencia al hecho histórico que puso fin de la dictadura de más de 30 años, del general Porfirio Díaz Mori.

        A partir de entonces, en los discursos oficiales de los actos cívicos dejaron de mencionarse los nombres de Venustiano Carranza, Lázaro Cárdenas, Plutarco Elías Calles, Alvaro Obregón, e incluso los de Emiliano Zapata y Francisco Villa.

         Los nombres más relevantes de los caudillos revolucionarios, fueron sustituidos por referencias a la economía nacional, a los avances o supuestos avances que se tenían en materia educativa, económica, de empleo y al monto de las inversiones extranjeras y lo que representaban en creación de empleos, etc.

          Luego de Ernesto Zedillo, con la entrega del poder al Partido Acción Nacional, que había sido el único que no sentía ninguna simpatía por la Revolución, los festejos con los que se celebraba tal acontecimiento, empezaron a extinguirse  hasta que el 20 de noviembre del 2017, es decir ayer, la fiesta cívica por la que se suspenden las clases en todas las escuelas, dejan de trabajar las oficinas públicas, los bancos y los trabajadores tienen un día de asueto, ya ni siquiera mereció el desfile deportivo con el que se recordaba el hecho, tanto en la capital del país, como en las capitales de los estados y en algunos municipios importantes. El festejo que recordaba la primera revolución social del mundo, antes que la Bochevique de Rusia, se convirtió, por obra y gracia de Felipe Calderón, en una fiesta comercial, netamente capitalista: la feria del “buen fin”.

          Muchos burócratas, estudiantes, etc., no supieron siquiera, que la suspensión de actividades era por el inicio de la Revolución Mexicana y no por “el buen fin”.

           Y gracias a la Revolución de 1910, este país tuvo un importante avance desde finales de los años treinta, hasta los inicios de los años ochenta.

            A la lucha armada que costó al país un millón de vidas, de hombres y mujeres que formaban parte de la población mexicana calculada en ese entonces en 15 millones de habitantes, siguió la creación de instituciones como la Secretaría de Educación Pública, de Salubridad y Asistencia, del Banco de México, el Seguro Social, el ISSSTE, el INFONAVIT, PEMEX, la Comisión Federal de Electricidad, etc.

            Se expidió la Ley Federal del Trabajo, surgieron los sindicatos y centrales obreras. Y todo esto hizo surgir a una clase media que se fortalecía cada vez más.

            Se inició el reparto agrario y se crearon las instituciones de apoyo para el trabajo agropecuario como el Banco Agrario, el Banco Ejidal, el Seguro Agrícola.

             La sociedad mexicana estaba considerada como la más avanzada, socialmente, de toda Latinoamérica.

              México era el país líder de la región que tuvo el desplante de no romper con Cuba, cuando Estados Unidos había dado la orden de aislar a ese país, orden que acataron los sumisos gobiernos latinoamericanos de ese entonces.

              Con el paso del tiempo y cuando muchos gobiernos de Latinoamérica ya no obedecían los dictados de Washington y teniendo en el poder al primer gobierno panista presidido por Vicente Fox, tuvimos la vergüenza de escuchar al mandatario mexicano darle instrucciones al presidente de Cuba, iniciador de la Revolución Cubana de finales de los años cincuenta: “Comes y te vas” en una reunión de mandatarios realizada en nuestro país.

              El señor Fox, que de política y de diplomacia no sabía nada, quería evitar un encuentro, aun fuera casual, entre el héroe revolucionario y el presidente estadounidense.

               Los logros de la Revolución empezaron a ceder ante el empuje del neoliberalismo, sistema económico impuesto por Estados Unidos e Inglaterra y que nuestros tecnócratas acataron entusiastamente, pues querían ser calificados con los más altos promedios y lo lograron.

               Ahora, casi treinta años después, tenemos los menores crecimientos económicos de nuestra historia, el mayor número de pobres; un elevado porcentaje de desempleo, un campo abandonado a su suerte que no produce ni el maíz, ni el frijol, ni la leche, que necesitamos.

                Que para alentar a los inversionistas que vienen a nuestro país, ofrece exención de impuestos, mano de obra barata, terrenos baratos, en fin, casi un regalo. Y así somos un país productor de automóviles reconocido, pues se exporta mucho, pero nuestros trabajadores ganan diez veces menos de lo que les pagan a los trabajadores del país dueño de la marca......y así nos vamos.

                 La Ley Federal del Trabajo, que estaba considerada como una de las más avanzadas, fue cambiada casi en secreto y ahora los trabajadores ya casi no tienen ninguna garantía. Los mismos empleados del gobierno, pueden ser despedidos en cualquier momento, sin miramientos de ningún tipo, sin pagarles nada de lo que tienen derecho a exigir.

           Con el neoliberalismo en el poder, vamos perdiendo terreno ganado en otros tiempos. La clase media se ha empobrecido, es ya difícil avanzar en la escala social. Los pobres y los muy pobres, casi no tienen esperanza de salir de su situación y en conjunto suman la mitad de la población total del país.

           Tenemos además, tres problemas gravísimos: ser una democracia partidista, con todos sus partidos en crisis existencial; estar entre la lista de los países con mayores índices de corrupción, y estar también entre las naciones con mayor índice de inseguridad.

            Nos informan que el ex rector de la UDLAP, Enrique Cárdenas, anunció que se lanza como candidato independiente a la gubernatura del Estado. Ya le comentaremos mañana sobre este hecho, lo mismo que lo que opinan algunos políticos del Frente Cívico por México.

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