Luz para alumbrar y sal para aderezar

Domingo, 08 Febrero 2026 20:31 Escrito por Víctor CORCOBA HERRERO / Escritor

Artículo | Compartiendo Diálogos Conmigo Mismo

FAVORECER LA LÁMPARA ENCENDIDA: Es la tarea del cristiano, irradiar el resplandor de Cristo, proclamando el esplendor de su Evangelio, en coherencia con el buen decir y el mejor hacer de cada uno. Los devotos de Jesús florecen, esclareciendo situaciones viciadas por la hipocresía. Lo realizan con afirmación, para desvanecer las tinieblas y encender lo auténtico del verso, que hay en el verbo del pulso y sobre la pausa del santo espíritu, conciliando acciones y reconciliando actitudes.

I.- UNA CONFORMIDAD,
QUE NO SE INTERPRETA,
SE VIVE CON AMOR

Previo a orientarse en el camino, 
uno hace las cosas por las cosas;
las trabaja y labora con caridad, 
con la fe y la esperanza en Jesús, 
aliento y alimento que nos salva.

Somos llamados a ser su poesía, 
la gloria de su mística percusión;
una identidad que nace y renace, 
como fruto del encuentro con Él,
y se muestra en el modo de obrar.

Dejarse aclarar es volver a la luz, 
es retornar al torno de lo místico; 
a lo esencial del soplo que somos,
a los ojos de Dios que nos busca;
al no ser de aquí y sí de su Reino.

II.-LA SAL,
 QUE DA SAZÓN A LO HABITUAL,
SE SIGNIFICA CON VOLUNTAD 

La sal no se ve, pero se advierte;
da condimento a nuestros pasos, 
nos guarda y resguarda del mal,
nos mete ánimo en el desánimo,
para no caer en la desesperación. 

Lo sustancial está en una fe sana, 
en coherencia con lo que se hace,
colmada de bondad y de verdad,
con una forma que genere estilo, 
con valores claros y fiel aprecio.

Vivir con autenticidad es divino, 
porque uno se desvive por vivir; 
se gasta y se desgasta por querer, 
hasta descuidarse de uno mismo, 
para devolver el sabor a la savia. 

III.- LA LLAMA,
QUE NO REQUIERE DE ESTRELLA,
SE PERCIBE CON ILUSIONES

Todo retoña del fulgor intrínseco, 
pues lo caritativo está en donarse, 
en ofrendar el calor de la morada, 
con la seguridad de hermanarnos, 
para descubrirnos y concertarnos. 

Promovamos la antorcha del ser, 
labremos la unión entre nosotros, 
quitemos las discordias del alma, 
iluminemos los caminos a diario, 
y dejemos que giman las huellas.

Son las pisadas por este universo,
las que hablan de nuestra venida. 
Cuando existimos desde el bien, 
incluso en medio de las penurias, 
llamea la llama con celeste vigor.

Víctor CORCOBA HERRERO
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