Francia y Reino Unido firmaron un nuevo acuerdo para intentar frenar los cruces irregulares por el Canal de la Mancha, en un pacto que refuerza la cooperación bilateral contra las redes de tráfico de migrantes.
El convenio prorroga por tres años el tratado de Sandhurst y contempla una mayor presencia de fuerzas de seguridad, con el objetivo de reforzar la vigilancia en la costa y la coordinación operativa entre ambos países. Londres, además, condicionó parte de su financiación a la eficacia real de las medidas adoptadas para reducir las travesías en pequeñas embarcaciones.
Cómo funcionará
El plan mantiene la lógica de los acuerdos recientes entre ambos gobiernos: devolver a Francia a algunas personas que crucen de forma irregular y, a cambio, permitir que Reino Unido reciba a solicitantes de asilo con vínculos familiares en territorio británico. Medios europeos indican que este esquema “uno por uno” ya había sido probado en una versión piloto desde 2025.
La cooperación franco-británica busca responder al aumento de cruces por una de las rutas migratorias más sensibles de Europa. Según Londres, el nuevo marco también pretende desmantelar las redes que organizan estos viajes y mejorar la inteligencia compartida entre ambos lados del canal.
Impacto político
El acuerdo llega tras meses de negociaciones y en un contexto de presión política sobre ambos gobiernos para mostrar resultados concretos en materia migratoria. Para Francia, el convenio refuerza el control fronterizo; para Reino Unido, representa un intento de reducir las llegadas irregulares sin abandonar la vía bilateral.
La medida también evidencia que, pese a las tensiones posteriores al Brexit, París y Londres siguen dependiendo uno del otro para gestionar el flujo migratorio en el Canal de la Mancha. Hasta ahora, el esquema ha tenido resultados limitados, aunque ambos gobiernos lo presentan como un paso más en una estrategia de largo plazo.