La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró este domingo una “emergencia de salud pública de importancia internacional” por el brote de ébola de la rara cepa Bundibugyo que afecta a la República Democrática del Congo (RDC) y a Uganda, tras registrar más de 300 casos sospechosos y al menos 88 muertes.
La alerta se fundamenta en la rápida propagación del virus en la provincia de Ituri, en el este congoleño, donde se han confirmado ocho casos en laboratorio, cerca de 250 casos sospechosos y decenas de muertes, además de la aparición de casos en Uganda, incluyendo un fallecido en Kampala vinculado a viajeros procedentes de la zona de transmisión.
La OMS aclara que, aunque el brote constituye una emergencia internacional, no cumple aún los criterios de “pandemia” según el Reglamento Sanitario Internacional, y pide la cooperación de otros países para reforzar la vigilancia, la respuesta y la llegada de equipos médicos, pero sin cerrar fronteras ni imponer restricciones de comercio.
El organismo ya envió a la zona unas 18 toneladas de insumos y equipos de protección, porque esta cepa de ébola, Bundibugyo, no cuenta con vacunas ni tratamientos específicos aprobados, lo que eleva el riesgo para la población y para los trabajadores de salud en el terreno.