Anda con Laura
Que honor para Diario de Puebla que el fotoperiodista, cronista y autor Don Jesús Olguín Pascualli nos mencione en la solapa de su segunda obra titulada: “PUEBLA Crónica gráfica de los años 70, 80 y 90 del siglo XX.”
El texto dice: Jesús Olguín Pascualli...se inició en la fotografía periodística bajo la tutela de su padre Gabriel, en el periódico “Diario de Puebla...”
Esta obra consta de un acervo fotográfico con más de 250 fotografías que radican en la recolección y ordenamiento de imágenes capturadas del fotoperiodismo donde hombres y mujeres que caracterizan la ciudad de Puebla donde aparecen políticos, académicos, educadores, gobernantes, artistas, comerciantes y la gente en común que participan en el desarrollo de una comunidad.
Don Jesús nos compartió que el primer contacto con el periodismo gráfico fue en el periódico Diario de Puebla, una escuela en el cual aprendió tres cosas: ¿qué querías?, ¿cómo lo querías? y ¿para qué lo querías?”
Don Jesús Olguín nos explicó que en el pasado, el rollo tenía como máximo 36 fotografías, esto era limitado, se tenía que ahorrar tiempo y cuidado para capturar la toma. En el proceso de revelación, se podría observar en la amplificadora que la foto estaba movida. “Esta experiencia hace a uno más seguridad para desarrollar mejor el trabajo”.
Además, en esa misma época se trabajada con el grabado. El proceso era del rollo al negativo y después al metal. Esto ocasionaba que se perdiera la calidad de la fotografía. Por ello, su responsabilidad era tener una buena calidad en la fotografía.
“Comencé la edad de trece o catorce años mi experiencia profesional en el Diario de Puebla. Desde ese momento, empecé a conocer y aprender del periodismo. He disfrutado toda mi vida como reportero gráfico; todo ha sido lleno de satisfacciones, hechos y logros y ahora con la publicación del libro, me trae recuerdos”.
“No puedo olvidar mi principio, porque si no perdería mi presente. Sigue en mi corazón y en mi mente y va a seguir siendo el periódico por el cual que pude laborar y me dieron la oportunidad para poder evolucionar el logro de haber llegado a esta etapa”.
Una de las experiencias que el fotoperiodista compartió fue la separación de Don Fidel Velázquez, líder de la CTM estatal y Blas Chumacero, fundador y secretario general de la CTM nacional.
En la página 86 del libro se muestra la fotografía de ambos líderes que se entiende como una conversación en secreto de ambos. Lo interesante fue que Don Olguín destacó que fue la única foto que se tomó en este momento exacto. El pie de grabado explica que después del encuentro, Chumacero fue dado de baja por insurrecto.
Otra experiencia fue el ingreso, por primera vez, de un gobernador a la Universidad Autónoma de Puebla. En este caso fue Don Manuel Bartlett “un evento odiado por la izquierda. Yo logré esa foto.” Estas fotografías se encuentran en las páginas 27 y 28 del libro.
Todo este esfuerzo de recopilación gráfica fue reconocido en el Congreso del Estado de Puebla.
La diputada Soledad Amieva manifestó que el cronista es un hombre que convirtió la luz en memoria. El instante en historia. La imagen en un patrimonio colectivo del pueblo.
“Un testigo silencioso que durante décadas tuvo la sensibilidad y el compromiso de capturar el alma de una ciudad en transformación. Su lente no solo documentó las calles, edificios y personajes. Lo más importante es que inmortalizó las emociones, las costumbres, las luchas, la esperanza y la esencia misma en general.
La diputada destacó que su obra representa mucho más que un archivo visual; legado histórico de valor incalculable, una dimensión aún más poderosa, no solo captura imagen, captura identidad y historia. Por ello, el reconocimiento, simboliza la gratitud de un pueblo hacia uno de sus grandes cronistas visuales.
“Es una trayectoria que nos inspira, dignifica y honra al frente fotográfico. Usted ha dejado una huella imborrable en la cultura popular y en el corazón de quienes comprendemos que detrás de cada fotografía existe paciencia, pasión y sensibilidad. Hoy, desde el Congreso del Estado, celebramos su talento y su disciplina. Gracias por enseñarnos a mirar nuestra ciudad con otros ojos”, expresó Amieva.
Por su parte, Don Jesús resaltó que su trabajo siempre fue una entrega absoluta y como son pocos libros especializados en fotoperiodismo y en el tema de crónica fotográfica, las opciones son menores. Pascualli concluyó: “Los fotoperiodistas conservamos la historia, los hechos y lo más importante la humildad.”
Estamos orgullosos que usted formó una parte importante de los trabajadores del fundador Julián Cacho Allende, se convirtió en amigo de nuestro ex director Gilberto Cruz Flores y ahora de su servidora. Valoramos su trabajo, lealtad, constancia, disciplina y compromiso de mostrar la historia gráfica a través de su mirada. Gracias y le deseamos más éxitos.
