Budapest.— El primer ministro húngaro, Péter Magyar, anunció este lunes que impulsará un proceso para destituir al presidente de la República, Tamás Sulyok, después de que el jefe del Estado se negara a renunciar voluntariamente pese al ultimátum que le había dado el gobierno.
Magyar, quien llegó al poder tras las elecciones del 12 de abril que pusieron fin a 16 años de gobiernos del ultranacionalista Viktor Orbán, declaró en una rueda de prensa transmitida en redes sociales que el plazo para que Sulyok abandonara el cargo expiró el domingo a medianoche sin resultado.
Mayoría de dos tercios en el Parlamento
El partido de Magyar, Tisza, obtuvo una mayoría de dos tercios en las elecciones de abril, con 141 de los 199 escaños parlamentarios. Esta mayoría le permite iniciar el proceso para modificar la Constitución y destituir al presidente, según confirmó el primer ministro.
Magyar explicó que presentará al Parlamento la reforma constitucional necesaria para llevar a cabo la destitución, ya que la legislación actual no permite dicha acción de manera directa. "En aras de proteger el cargo, no optaremos por el procedimiento de destitución tradicional, sino que modificaremos la Constitución", afirmó.
Acusaciones de incumplimiento institucional
El primer ministro acusó a Sulyok de incumplir sus deberes institucionales y lo calificó como "el último deán" del sistema de Orbán. Sulyok fue designado por el anterior régimen del ultranacionalista Viktor Orbán, lo que según Magyar lo convierte en parte de la red clientelar que su gobierno busca desmantelar.
Tras reunirse con el presidente en el Palacio Sándor, la sede presidencial en Budapest, Magyar anunció que instruirá a los legisladores de su partido para que inicien "inmediatamente los procedimientos necesarios" para la destitución. El proceso, según estimó el primer ministro, llevaría alrededor de un mes.
Reforma constitucional más amplia
Magyar aclaró que la reforma constitucional que prepara no estará hecha "a medida" solo para Sulyok, sino que permitirá también destituir a otros altos cargos del Estado designados por el antiguo régimen, incluyendo al Fiscal General y al Presidente del Tribunal Constitucional.
"La República no pertenece a Tamás Sulyok, ni a Viktor Orbán, ni a ningún partido, ni a ningún sistema político", declaró el primer ministro ante los medios.
El gobierno húngaro ha iniciado así una ofensiva institucional para eliminar a los funcionarios designados durante la administración de Orbán, en lo que el nuevo Ejecutivo considera parte de su mandato para deshacer el "sistema Orbán" y desmantelar su red de influencia política.