Columna | Desde el portal
Gran parte de las universidades del país, especialmente la UNAM, también deberían someter a examen la corrupción en la que ha incurrido la empresa contratada para la elaboración de exámenes en línea que, de no haber sido denunciado por los afectados oportunamente, seguiría gozando -aunque todavía no se determina su responsabilidad-, de los privilegios del erario.
Lamentable que esas instituciones de educación superior afectadas, como el país en general, sigan solapando, encubriendo, protegiendo y compartiendo jugosos dividendos a costa de la mala preparación de nuestros profesionistas -o ministros o ministras de la SCJN-, que tienen en sus manos la conducción de la Nación y la vida de los mexicanos.
Una inmoralidad, falta de ética e irresponsabilidad lo denunciado en la UNAM: exámenes compartidos con gran número de aciertos que resultaron sospechosos descubrió el nuevo atentado a la Nación desde la base misma de la educación que debería ser de calidad. ¿De quien es la responsabilidad?, de la SEP que sólo se apresta a “auxiliar” a la UNAM?
Como lo dice en forma reiterada la presidenta Sheinbaum, se debe revisar y sancionar no sólo a la empresa que obtiene colosal ganancia, sino de los funcionarios universitarios que la contratan, pues de no hacerlo, se estará atentando contra los cimientos mismos de la República: una deficiente preparación de profesionista que, como ahora ocurre, corruptos e ineficientes.
TURBULENCIAS
Siguen las redes sociales en manos de niños
Simultáneamente a la investigación fraudulenta en la educación superior, el Gobierno de la República se dispone a reglamentar, por consenso, el uso de dispositivos electrónicos en menores de edad que, prácticamente desde que nacen, están atrapados por las redes sociales ante la indiferencia o protección de los padres de familia que utilizan los celulares como entretenimiento de sus hijos como una forma de evadir sus responsabilidades…Y en materia educativa, también la proliferación de escuelas y universidades “patito” que engañan a miles de mexicanos necesitados de obtener buenos empleos mediante títulos ilegales adquiridos en tales academias que los otorgan vía expres, como el MPF, ex hombre de las confianzas de la titular de la FGR que fue su más cercano colaborador. Todo mundo sabe cómo adquirió su título, igual que su esposa la actual ministra de la SCJN, pero son aceptados ambos en altos cargos públicos por sus relaciones políticas. En esas condiciones, la Nación está en manos de audaces, poco éticos, corruptos e ineficientes que integran una gran cadena de corrupción que defrauda al país…Las pruebas sobran, lo que no hay es voluntad política ni convicción para servir al país de manera transparente, sino todo es en base a engaños en todos los niveles de Gobierno. Y la UNAM es el ejemplo, y si no, que el recién instalado Comité Técnico y los rectores de las universidades que han suscrito convenios con la misma empresa, que demuestren lo contrario…Lamentable decadencia de nuestras instituciones de educación superior y de impartición de justicia: la UNAM y la SCJN integrada por personas que obtuvieron títulos -no todos porque hay funcionarios, académicos y estudiantes ejemplares-, sus títulos, no formación profesional, con estándares de calidad. Se espera que esta situación se aclare a efecto de recuperar la credibilidad en nuestras autoridades, aunque se antoja remoto, pues no hay calidad moral para ello y, como dice el refrán: “chinto tapa a chinto”, por lo cual es lejana la transparencia y el fin de la corrupción, al contrario, se está en niveles de perfeccionamiento de la misma, pues cada vez la sociedad se sorprende con nuevos casos que se pensaba no existían y, más, en la educación superior…
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