Artículo | Compartiendo Diálogos Conmigo Mismo

EL VIRTUOSO COMBATE DE LA LEALTAD: Todo requiere compromiso; aún más, esfuerzo. La dejadez es el atajo a la ociosidad, génesis de los vicios y germen de los vacíos, que debemos abandonar con voluntad firme y perseverante para vivir según la prueba revelada. El claustro del corazón divino, no se desespera y nos espera, con una llamada exigente, pero abierta a todos nosotros. Responder es reencontrarse, rehacerse y renacerse, a la evidencia invisible. 

I.- PROCURAR ENTRAR; 
POR EL ÍNFIMO HUECO 

La cruz es un pórtico celestial, 
cuyos ínfimos huecos se abren, 
para abrazarnos y sublimarnos, 
para crecernos y glorificarnos,
como hijos de Dios que somos.

Acogidos y recogidos en Jesús; 
para establecerse en su palabra,
hay que vivirla a corazón vivo, 
y desvivirse por vivir a sus pies, 
que son bondad, verdad y vida. 

Hacer revisión de movimientos, 
con el ahínco de la conversión, 
y la fuerza de la fe como soplo, 
es unirse a su trayecto revelado; 
¡es rebelarse contra uno mismo!
 
II.- TRABAJAR POR VIVIR; 
SIRVIENDO A LOS DEMÁS

Ser de Cristo significa seguirle,
engancharse al amor y al amar, 
comprometerse con el servicio, 
yendo como centinela en vela, 
vigilando itinerarios y andares. 

Porque el Redentor nos anima,
ilumina nuestros pasos de paz, 
con un entrante de avenencia, 
reconciliando pulsos y pausas, 
aviniendo el auxilio a la cesión. 

Somos gente en labor perenne, 
necesitados de apego donante, 
ansiosos de percusiones ágiles, 
que nos reviertan en caridades;
¡volcándonos en humanidades!

III.- LA UNIVERSALIDAD; 
COMO INVITACIÓN A LA MESA

El cielo está accesible a todos, 
no encierra distinción alguna, 
únicamente hay que requerirlo, 
asistir a su mesa conciliadora, 
abrazarnos entre sí con afecto. 

El vínculo del aprecio no tiene 
precio, incluso cuando supone
tormentos, que nos atormentan, 
pues tras el ahogo viene la luz, 
y con el albor el alma se place. 

Un espíritu movido en el caos, 
lleva en su tropiezo el castigo; 
el dolor se repara con el llanto, 
y deja de sollozar con la purga; 
¡volviéndose universo de gozo! 

Víctor CORCOBA HERRERO
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Domingo, 17 Agosto 2025 20:27

La llama divina

Artículo | Compartiendo diálogos conmigo mismo

UN CAMINO LUMINOSO: En Cristo habita la plenitud omnipotente. Es una flama que ilumina y nos transforma, hasta consumir las escorias que nos corrompen, alejándonos del Creador y del prójimo, que hemos de sentirlos próximos. ¡Qué diferente este místico fogonazo, del de las guerras y las bombas, que todo lo destruyen! Un níveo destello alienta los corazones, renueva la faz de la tierra y restaura nuestro propio pulso interior, con el llamamiento a la verdad y a la bondad.
  
I.- ACEPTAR AL REDENTOR;
ES ACEPTAR SU CRUZ LIBERADORA

Seguir al afligido es rehacerse, 
hacerse con su cruz y florecer, 
pues el bautismo es la pasión, 
para cercar una vida renovada, 
y abrazarse al fuego liberador. 

Explorar en mí al crucificado, 
es reconocer la senda efectiva, 
y conocer que nada puedo ser, 
sin vivir desvivido en su voz, 
porque es la que nos renueva.

Contemplarse es reconducirse, 
ver que todo puede orientarse; 
pero esto requiere reprenderse, 
pulirse a corazón desprendido, 
con Jesús siempre en el pasaje. 

II.- ACEPTAR EL EVANGELIO; 
ES ACEPTAR SU EXIGENCIA CLARA 

El verbo glorioso es razonable;
y, como tal, su evangelio recto, 
justo y riguroso en su palabra. 
Nos eleva y lleva a lo celestial, 
con la fuerza sigilosa del Señor.

Lo sustancial, es no abandonar
nunca la mesa del amor etéreo; 
pues, aunque pueda crear duda, 
y generar una riada de pugnas,
amar es nuestro pan cotidiano. 

Venerable sea el antagonismo,
la parte que nos aparta del mal,   
y nos coloca en la vía del bien,
que es lo que nos imprime luz, 
para poner las caídas en orden. 

III.- ACEPTAR EL ARDOR PURO; 
ES ACEPTAR EL SUEÑO DE DIOS

Retornemos al apego del verso, 
regresemos al afecto caritativo, 
revolvamos inercias terrenales, 
que nos hunden y nos oprimen,
con el virus del abuso en vena. 

No tener otros dioses frívolos, 
es contemplar la luz espiritual, 
crecerse y recrearse en habitar,  
en el don de la pasión donante, 
que es lo que nos imprime paz. 

El amor es el verdadero motor
de la vida, vivimos para amar, 
para dejarnos querer por Dios; 
lejos de ídolos que nos apenan, 
y sin vínculos que nos apresen. 

Víctor CORCOBA HERRERO
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Lunes, 11 Agosto 2025 07:15

Estad atentos y vigilantes

Artículo | Compartiendo diálogos conmigo mismo

NUESTRA HISTORIA ESTÁ FIRMEMENTE EN LAS MANOS DE DIOS: Con el alma en vela y en verso, estamos siempre dispuestos para el Padre, en una espera que no ha de desesperarnos; puesto que, nos acompaña con su providencia, cuidando de cada uno de nosotros. Jamás perdamos la recta orientación; que la crónica es un partir y un compartir, un donarse y darse, ofreciéndose a los demás. Al fin, uno es lo que es, gracias a Jesús; y, así: ¡Bebiendo de su venerable pulso, nos avenimos!

I.- DONDE HAY MIEDO; 
HAY OSCURIDAD 

Con el Salvador nada es temible, 
sólo hay que dejarse acompañar, 
despojarse de mundo pernicioso,
y reintegrarse al espíritu celeste, 
para acompasar de amor el obrar. 

Junto a la cruz de Cristo, el amar;
con el amar, la pasión por el ser; 
con el ser, la alegría del convidar;
con el convidar, el gozo por vivir; 
y con el vivir, la paz en el pecho.

Bajo esta concordia omnipotente,
no cabe el desaliento ni el temor;
lo cardinal es escucharse y oírse, 
habitar despiertos y no dormirse,
pues el que rastrea siempre halla.

II.- DONDE HAY VIGILANCIA; 
HAY SABIDURÍA 

Vigilar el corazón es encauzarse, 
dirigirse a un espacio de llaneza, 
guiarse hacia un confín de culto, 
que  nos lleva a ser compasivos, 
para poder crecer en humanidad.

Si falta la vigilancia, se arriesga
todo, se expone a que se esfume, 
a que se desvanezca lo generoso, 
y se vigorice el impulso egoísta, 
que todo lo alienta de maldades.

Lo ventajoso es sentirse alertado, 
no estar ido, ni distraído consigo; 
sino asistido y vuelto a la virtud 
de la esperanza, con el Redentor, 
como verdad y vida llena de luz.

III.- DONDE HAY CREENCIA, 
HAY CERTEZA
 
Navegar sin fe es como negarse, 
es hundirse y en la nada sumirse, 
sin un patrimonio que preservar, 
y sin un horizonte para combatir, 
pues la existencia es un combate.

En ese ataque místico moramos, 
porque existir es una ciclo regio,
una rio de pruebas y tentaciones, 
con sus oleadas desconcertantes, 
que hemos de purgar y corregir.

Salvaguardar la claridad interior
es vivificante, para no destruirse, 
para elegir el ritmo de la certeza, 
fluyendo como siervos del Señor, 
para hace aquello que nos suplica.

Víctor CORCOBA HERRERO
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Lunes, 04 Agosto 2025 21:10

Ser ricos ante Dios

Artículo | Compartiendo Diálogos Conmigo Mismo

GUARDAOS DE TODA CLASE DE CODICIA, EL ORIGEN DE TODOS LOS MALES: No te afanes ni te desveles por aumentar tus bienes, que la vida no depende de lo que se posee, sino de lo que se parte y reparte entre análogos. La confianza está en el Señor, no en la necedad humana de la riqueza, que todo lo comercializa para sí mismo, en lugar de reconocer nuestras miserias, confesando precisamente la debilidad y la pobreza ante Dios.  

I.- RICOS EN CONVICCIÓN: 
CURAR EL HUMANO SER QUE SOY 

Miremos a Jesús, observémosle,
sigamos sus huellas cada aurora, 
pongamos el alma en sus bienes, 
y el corazón en su benevolencia, 
que todo en la tierra se entierra.

Así, cuando se manifieste Cristo, 
la vida en cada uno de nosotros; 
entonces hallaremos el camino, 
veremos la luz de nuestro Señor, 
y todos nos abriremos gloriosos. 

Nuestros pasos son los del amor, 
el camino de la entrega perenne, 
que no está en dar sino en darse,
que es lo que nos llena de vigor, 
para volver al Padre con su Hijo. 

II.- RICOS EN GRACIA: 
SANAR EL MUNDO QUE VIVO

La gracia de la filiación divina, 
vive en nosotros y nos hermana, 
como consanguíneos en familia, 
que buscan y rebuscan el ardor, 
la energía mística de la acogida.

Percibirse y advertirse de Dios, 
es reflejar su rostro en nosotros.
No hay más guardia, que aquel 
que aguarda acogerse y hallarse, 
para sentirse fuerte y cambiado. 

Redimidos por la misma piedad, 
con esa libertad que nos emerge,
de sabernos amados y queridos, 
llevemos al mundo esa quietud, 
la gloria del Resucitado en paz. 

III.- RICOS EN ESPERANZA: 
LIBRAR LA CERTEZA QUE DESEO

Ser ricos en anhelos nos ensalza, 
nos enaltece nuestro mar interno, 
nos hace discernir y nos renueva, 
pues lo vital no está en el poseer, 
¿acaso el tener nos torna eternos?

La ilusión no está en el bienestar, 
en la ansia del caudal monetario,
en la apuesta por el consumismo,  
pues lo válido no está en el gozar, 
¿acaso el vicio nos llena o vacía?

No cuestiones, sólo ten consuelo,  
que no hay mejor soplo que la fe, 
resguardada en la cruz redentora, 
sostenida por la roca de la virtud, 
y apoyada en el sol de la verdad. 

Víctor CORCOBA HERRERO
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Domingo, 13 Julio 2025 20:36

La llamada a la compasión

Artículo | Compartiendo Diálogos Conmigo Mismo

ESCUCHA LA VOZ DEL SEÑOR: Revierte tus ojos al Creador e invierte tu tiempo en ofrenda, observa sus pautas y cumple sus mandatos. Deja que renazca el buen propósito, la voluntad de ayudar a otros y que nazca con fervor. Fórjese la comunidad reconciliadora con la unidad conciliadora. Acompañemos en el dolor a los doloridos, partiendo y repartiendo cargas, asistiendo con la efectiva mano alentadora en la dolencia y resistiendo en comunión afectiva.

I.- MENOS PALABRAS, MÁS HECHOS

El Señor nos pide residir en su pasión, 
persistir en lo auténtico de la entrega, 
en un hacer justo y en un relato noble,
para atesorar la decencia como medio, 
por la que nos enaltecemos de alegría.
  
Vivir en el gozo del querer es revivir, 
es volver a renacer y a nacer cada día; 
es percibirse acompañado y socorrido, 
sentirse más del cielo que de la tierra, 
hasta descubrirse más luz que sombra.  

Como hijos del eterno bien que somos, 
precisamos que este medio nos irradie,
nos transmita su sístole en los hechos, 
su convulsión de realidades donantes, 
ese júbilo que el mundo no puede dar. 

II.- MÁS SERVICIO, MENOS DOMINIO 

El apego franco de Jesús nos custodia, 
nos ha llevado a la sanación del alma, 
transfigurándonos en un corazón puro,  
tan transparente en sus níveos latidos, 
que nos vivifica al esclarecer la noche.

Pulsación a pulsación todo se hermana, 
se estimula el caminar con los andares, 
se realza el afán de crear y de recrearse, 
desposeído de todo poder que esclaviza,  
pues sólo la virtud fecunda las ilusiones. 

Además, seguir al Salvador nos levanta; 
nos alienta a mostrar el abrazo piadoso; 
sobre todo, hacia quien sufre la soledad;
nos enseña a tener compasión de todos; 
a no pasar de largo, sino a movilizarse.

III.- MÁS CERCANÍA, MENOS DISTANCIA 

Adorar a Dios es inclinarse en la cruz, 
trabajar la mente y laborar el espíritu, 
cultivar el culto con todas las fuerzas, 
amándolo sin reserva y queriéndonos, 
en cada momento existencial viviente. 

Bajo el amor de amar amor se resucita, 
y sobre la relación se reencarna el sol;
aurora que se requiere para ser tronco, 
para no estar alejados sino coaligados, 
que es como se anida en verso la vida. 

Que el Señor nos abra los ojos internos,
y nos de también la aptitud y el coraje, 
de un vivir desposeído de patrimonios, 
perennemente desvivido por los demás, 
haciendo nuestras sus penas en poema.

Víctor CORCOBA HERRERO
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Domingo, 06 Julio 2025 20:42

Que la creación glorifique al creador

Artículo | Compartiendo Diálogos Conmigo Mismo

EL REINO DE DIOS HA LLEGADO A NOSOTROS: El Padre reveló plenamente su amor, al enviar a su Hijo en medio de nosotros, lleno de bondad y verdad. Nuestro cometido está en ser poetas, servidores unos de otros, obreros en aclamación conciliadora; impregnados de espíritu suplicante en verso, que es lo que nos vuelve y nos envuelve, de pulsos y de pausas el verbo. 

I.- PONERSE EN CAMINO: 
PARA LA MISIÓN EVANGELIZADORA

Somos gente en camino que camina, 
por vías que nos suben o nos apean, 
por veredas que forjan o nos hunden, 
por sendas de luz o rutas tenebrosas, 
que nos robustecen o nos denigran. 

Por sí mismo, nada somos, es cierto; 
pero sí que lo somos todo en todos,
unidos y reunidos a corazón abierto, 
aliviados del egoísmo que nos mata, 
y desposeídos de esta selva de lobos. 

Lo importante es tomar conciencia, 
de lo que uno es y de lo que anhela,
de lo que busca y de lo que embiste
de lo que combate y explora para sí, 
hasta sentir al enemigo como amigo. 
 
II.- LA MISIÓN DE REPONERSE: 
HACIA EL CAMINO DE LA EVANGELIZACIÓN 

Renovarse en el andar es recobrarse, 
es rehacerse y animar el ser interior, 
es vivificarse en comunión y unidad, 
es perseverar en la llamada celestial, 
y despojarse de mundo que deprava. 

Regrese el concierto de la recogida,
renuévese el crecimiento espiritual, 
renazca la vida íntima de cada cual, 
brote el fecundo brío del dulce gozo, 
el testimonio viviente del amor vivo. 

Jesús es el rastro y el rostro a seguir, 
es nuestra meta y nuestro horizonte, 
el reencuentro y la esperanza eterna; 
tan sólo hay que reponerse a su lado, 
y apoyarse en su pasión bienhechora. 

III.- EL CELO APOSTÓLICO DE LA MISIÓN: 
PARA QUE EL MUNDO SE FRATERNICE 

El cultivo de la creatividad nos crea, 
y además nos recrea en el quehacer; 
de asistir al desconsolado hermano,
y de insistir con la hoja de servicio,   
cubierta y recubierta por la caridad.

No hay obsequio más enciclopédico, 
que verse en el querer para quererse, 
para ser de Dios y a Dios repatriarse; 
pues su sagrada patria nos esclarece, 
en un vivir desvivido por vivir en Él.

Junto al Redentor nada es indiferente, 
todo se sustenta en el continuo obrar, 
que no es otro que el don de amarse, 
para poder amar lo que nos circunda, 
y sentir el vínculo que nos fraterniza. 

Víctor CORCOBA HERRERO
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Artículo | Compartiendo Diálogos Conmigo Mismo

EL HIJO DE DIOS VIVO, NOS RECONCILIA: Viviendo el seguimiento y anunciando el Evangelio, ahondamos en la mística búsqueda y penetramos en su contemplativa, con los ojos del corazón. No hace falta mover los labios para concebir la grandeza Omnipotente, ni remover tampoco los sentimientos; pues, la certeza, nos lleva a abrirnos al amor y a reabrirnos a morar como personas que se sienten prendadas por el Padre, redimidas por el Hijo y fortalecidas por el Paráclito.

I.- SIN CRISTO ANDAMOS PERDIDOS 

Nada somos sin Cristo al lado, 
necesitamos sentirlo para ser; 
y al ser, florecemos a la vida; 
para reencontrarnos con Dios, 
y refundirnos con su Vocablo.

La firme llamada es un signo, 
de que el Señor está conmigo, 
de que tampoco nos abandona, 
de que nos acompaña a diario, 
creciéndonos de amor la savia. 

Es el pan bajado del Altísimo, 
lo que nos alienta y alimenta, 
lo que nos sustenta y sostiene, 
lo que nos imprime esperanza: 
un pedazo de cielo en el alma. 

II.- CON CRISTO FLORECEMOS ETÉREOS 

Por el mundo estamos de paso,
hay que despojarse de mandos, 
desmembrarse de perversiones, 
y desnutrirse de corrupciones,  
para en verso nutrirse de besos.

Jesucristo ha trazado la senda, 
nos ha nombrado a su calzada;  
sólo hay que seguirle a diario, 
asistir a su invocación siempre, 
y desistir de sembrar maldades. 

Lo importante es regenerarse, 
llenarse de su pasión gloriosa, 
vaciarse de todas las malicias, 
para envolverse de serenidad, 
y retornar al torno purificador. 

III.- BAJO EL SEÑOR TODO ES EXISTENCIA 

Justos sean los vientos eternos,
que nos eximen de las ofensas, 
volviéndonos amigos de Dios, 
al paladear del verdadero pan, 
y al ingerir de semejante cáliz. 

Alcancemos el huerto viviente, 
obremos con la mística divina,  
salgamos de la usura humana, 
entremos en la reconstrucción,
con el propósito de ofrecernos. 

Entregarnos al poder de Dios, 
es darnos a la dicha del querer; 
querer que centellea su verdad, 
que irradia su rayo de bondad, 
pues buscando el bien se halla. 

Víctor CORCOBA HERRERO
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Lunes, 23 Junio 2025 10:41

Convertirnos en don de amor

Reflexión Poética | Compartiendo Diálogos Conmigo Mismo

UNIDOS A JESÚS EN LA EUCARÍSTIA: Conciliarnos con Dios es recordar la nueva alianza y acordar la realización del evento salvífico. Ojalá despertemos ante este maravilloso don del Altísimo, bajemos de nuestro endiosamiento y subamos con estimulante humildad a la plegaria eucarística. Es el Crucificado por nosotros, el que nos ha salvado; el que nos imprime la fuerza de vivir y de querernos, el que nos transforma y nos sacia de luz los aconteceres.  

I.- LA ETERNA ACCIÓN DE GRACIAS; 
NO TIENE ESPERA EN EL MEMORIAL

Cada día es un nuevo despertar,
y un nuevo agradecer al Señor; 
un naciente recibir y ofrecerse,
mucho más etéreo que mortal,
pues a Dios hemos de retornar.

Esta vida que Jesús nos otorga, 
criada en el amor y en el amar,
seguida por el darse y donarse, 
sin cansarse nunca de hacerlo,
como penitentes en la esencia. 

Regresar al reino de la belleza, 
es volver a la divinidad celeste, 
vivificarse de todas las caídas, 
para envolverse en su pureza, 
y de impurezas desenvolverse.

II.- LA ESPERA EN EL BANQUETE DEL CIELO; 
SÍ TIENE ESPERA EN LA ESPERANZA 

El Altísimo reaparece pequeño,  
como un trozo de pan enérgico, 
y justamente por eso es capital,
un espíritu glorioso para vivirlo, 
reconocerle, venerar y acogerlo. 

El Señor nos acompaña a diario,
nos pide ahogos y se amarga Él, 
no reclama nada y lo dona todo, 
comparte dolores y reparte paz,
hasta ser parte de nuestro andar. 

Dejémonos alentar y alimentar, 
tomemos la imagen eucarística, 
y vivámosla mar adentro con fe; 
nos saciará de caridad e ilusión,
vertiendo alegría y no lágrimas. 

III.- EL PULSO CON PAUSA EN EL ALMA;
NO DESESPERE EN LA ESPERA EL CUERPO

Todo tiene su instante precioso
y preciso para batirse y renacer, 
para reencontrarse y concebirse, 
para abrir los ojos y acariciarse, 
pues uno es para los corazones. 

Sin el latir del uno para el otro, 
nada se reviste y viste integral, 
todo se reúne para sí y fenece, 
en su miseria de poder y fango, 
lo que no somos al ser de Dios. 

Ven a permear nuestra crónica, 
Cristo Jesús, dador de caminos. 
Álzanos y reálzanos de quietud, 
sé el foco de nuestro ministerio,  
y la lámpara que nos fraternice.

Víctor CORCOBA HERRERO
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