Lunes, 24 Noviembre 2025 06:05

Abrazados por siempre, al rey del universo

Compartiendo diálogos conmigo mismo

INVITADOS A VENCER EL MAL: Hay que poner la confianza en quien ha pasado por la vida, viviendo para los demás desde el corazón, hasta el extremo de ejercer su universal dominio, mediante la entrega y el servicio. Su reinado está regido por la pureza de sus pasos de niño, por el poso de la sencillez en sus movimientos coronados de espinas, que supo derribar del camino, ofreciendo la vida por sus amigos, como Redentor nuestro. El único y fehaciente Rey, forjó de este modo, el camino de la intercesión, a partir de la conciliadora prueba reconciliadora y reconstituyente.  

I.- EL PODER DIVINO, 
NO ES EL PODER MUNDANO 

Cada día es un nuevo retoñar, 
un inédito renacer y resurgir, 
un renovarse y un reverdecer,
al deseo del amor y del amar, 
que es lo que nos hace vivir. 

Bajo el carácter inmaculado, 
la potestad de ser la infusión,  
que todo lo acrecienta de luz, 
para vencer el dominio cruel
de la muerte y florecer vivos. 

Este Reino de la sensibilidad,
de la apasionada benefactora,
viene de las alturas, proviene
de la Cruz Salvadora nuestra, 
que nos llama a ser su poesía. 

II.- EL CELESTE AMOR, 
NO ES EL AMOR MUNDANO 

En nuestro acervo penetrante,
el afán contemplativo es vida, 
hacerlo como Cristo lo rehízo, 
dando su afable observación,
de descubrir y no encubrirse. 

Hay cauces que versan besos, 
que donan alegría al corazón, 
con caricias que nos ensalzan,
que acompañan y acompasan, 
amando al fulgor de la llama. 

Son las labores de la caridad,  
las que nos poetizan el alma, 
las que nos hacen relumbrar, 
como celestes pulsos francos, 
en pura ofrenda de sí mismo.

III.- LA ANGELICAL VERDAD, 
NO ES LA VERDAD MUNDANA 

Tomemos el camino de Jesús, 
sólo Él es la verdad y la vida, 
el cariño pleno y la claridad, 
el fuego perenne de la pasión, 
que todo lo amasa y amansa.

Con Él se enternece la savia, 
y se eterniza la conformidad; 
mientras sin Él todo agoniza,
en un embobarse de miserias, 
desgastándonos la existencia. 

La libertad efectiva nos vive, 
nos realza la certeza de Dios, 
nos alza hacia el Crucificado, 
como verdadero guía manso: 
¡Loándonos de la evidencia! 

Víctor CORCOBA HERRERO
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Publicado en COLUMNAS
Domingo, 16 Noviembre 2025 21:20

La Sabiduría Divina

Artículo | Compartiendo Diálogos Conmigo Mismo

SER PERSEVERANTES EN LO QUE PERMANECE: El recóndito designio de la sabiduría divina de Jesucristo, que había de llevar a cabo en la tierra, tuvo por finalidad restaurarnos de las caídas. Por ello, tampoco hay que doblegarse, lo importante es mantener la fe para edificar aquello que no pasa, el bien y el amor vertido. En consecuencia, si se siembra la semilla con espíritu donante y se cuida con firmeza suplicante, sólo será cuestión de tiempo para recoger sus frutos. 

I.- ¡MAESTRO, ENSÉÑAME A VIVIR! 

Nuestro Salvador nos vive, 
llega a diario con su señal, 
nos estimula a no sucumbir,
a contemplar nuestra savia, 
a la luz de lo que persevera.  

Todo se sustenta con amor,
y se sostiene con la mirada, 
asentada en Cristo cada día, 
siendo más gozo que carga, 
y más aliento que alimento. 

Sólo hay que seguir su luz, 
tomar la cruz y entregarse, 
fiarse de lo que dice Jesús, 
oírle y meditar su Palabra, 
que es lo que nos regenera. 

II.- ¡MAESTRO, ENSÉÑAME A ORAR! 

En el Señor está la certeza, 
quien la busca la descubre, 
en la benignidad del alma, 
bajo la corriente venerable, 
que germina del Evangelio.

Uno se fortifica invocando,
el soplo de la autenticidad, 
rogando para no estrellarse,
con la mentalidad terrenal,
en un continuo ora y brega.

Tejamos un palpitar orante,  
lleno de confianza en Dios, 
sin obviar la audacia filial,
de permanecer unidos a Él, 
y reunidos entre nosotros. 

III.- ¡MAESTRO, ENSÉÑAME A DISCERNIR! 

Otorga a tu siervo, deidad; 
unas entretelas ponderadas,
un latir templado y sensato,  
para clarificar las sombras, 
y distinguir el mal del bien.

Que la fuerza omnipotente, 
aconseje nuestros andares, 
lo justo y lo injusto del ser, 
a la hora de reencontrarnos, 
donde uno es lo ejercitado.

Deseo volver al verso puro, 
renacer y nacer a la verdad, 
crecer y recrearme de vida, 
abrirme y reabrir las vistas,
hacia una morada beatífica. 

Víctor CORCOBA HERRERO
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Publicado en COLUMNAS
Domingo, 09 Noviembre 2025 20:43

Jesús es el templo de Dios

Artículo | Compartiendo Diálogos Conmigo Mismo

LA VIDA NO ES UN PUESTO DE VENTA, SINO DE DONACIÓN: Florecemos como caminantes de un recinto sagrado, transeúntes de un tabernáculo divino, viandantes de un níveo paraíso de amor, que hemos de descubrir como edén y no encubrirlo como mercado. Los hijos del amor, al ser piedras vivas del templo espiritual que es la Iglesia, no son vendedores de nada, son la pulsación desprendida que glorifica a Dios. Aún hoy, sigue habiendo mercaderes que profanan con todo tipo de abusos, existencias que son sagradas. 


I.- SOMOS LA CASA QUE DIOS EDIFICA 

Cada cual, con su don divino, 
labora sus propios cimientos, 
cultiva sus nativas corrientes, 
alienta y replantea sus modos, 
maneras y estilos de asentarse. 

Conforme a la gracia de Dios, 
uno se reaviva y se robustece, 
se reconstruye cada amanecer, 
y se afianza en el deseo de ser:
más que para sí, para el ajeno.

En cada cuerpo habita el alma,  
pero nadie es nada sin el otro, 
santuario celestial de miradas, 
que nos calman y nos colman,
de abecedarios que nos alzan. 

II.- NUESTRO INTERIOR ES DE DIOS 

Al Señor me acojo en piedad, 
para acogerme y recogerme,
liviano de equipaje y seguro, 
a la espera de crecer en amor,
para poder querer sin reserva.

No hay vida sin apego al sol, 
como tampoco hay simpatía, 
sin vínculo de transparencia, 
porque en la morada de Dios, 
todo se acopla con luminaria. 

Reaparezca el verso que soy, 
refleje el aliento su placidez,
irradie los frutos su entereza, 
manifieste el gozo su sosiego, 
el brío de la belleza celestial. 

III.- QUÉDATE CON NOSOTROS, SEÑOR 

Puesta en Jesús nuestra fibra,
sembremos nuestros anhelos, 
impulsemos nuestra llamada, 
la de penitentes en penitencia, 
para corregirse y enmendarse. 

Bajo la cruz de cada jornada, 
todo se esclarece con Cristo, 
sólo hay que seguir sus pasos, 
levantar la vista y escucharle, 
para descubrir la fuerza santa. 

Que ninguno se venga abajo, 
por muy dura que sea la vida: 
Ora y brega en ánimo orante,  
que Dios siempre nos atiende,
y entiende nuestros desvelos. 

Víctor CORCOBA HERRERO
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Publicado en COLUMNAS
Domingo, 02 Noviembre 2025 21:25

Nuestra mirada suplicante de amor

Artículo | Compartiendo Diálogos Conmigo Mismo

ORAR POR LOS DIFUNTOS: El pasaje de la muerte es un paraje de expectativa; y, recorrer nuestros cementerios con espíritu orante, nos ayuda a secar lágrimas y a reconfortar duelos. Orar por los muertos, más que necesario es imprescindible, porque no únicamente les puede ayudar a ellos, además hace eficaz su intercesión en favor nuestro. Vayamos pues hacia adelante siempre, que el tránsito se vive, despojado de mundo y amando, porque Cristo es Amor y yo he de ser su verbo de amor en verso. 

I.- JESÚS ES EL CAMINO, 
RENOVADO POR ÉL MISMO

Todos nosotros estamos en camino, 
reencontrándonos para expresarnos, 
pues somos la locución de un vivir, 
en permanente ejercicio existencial, 
que tiene como práctica el corazón.

A golpe de latido se entra en calma, 
se encauzan los claros sentimientos, 
se revive el itinerario de la amistad,
para tomar el carril de la concordia, 
que es el que nos pone en servicio.

Nuestro trabajo está en los andares, 
en tomar la ruta del glorioso afecto, 
en seguir los pasos del Crucificado,
que nos abrió los pórticos del cielo,  
y nos cerró la superficie del recelo.

II.- JESÚS ES LA VERDAD, 
HECHA PERSONA

La luz irradiada por Jesús es pasión,
es fehaciente resplandor de certeza. 
Su evidencia nos renueva la aurora, 
es la estrella de la libertad humana; 
sin Él nada es, todo pierde su guía.

La orientación tomada nos remonta, 
nos eleva al Padre a través del Hijo, 
que nos ha amparado y nos redime.
Es verdad, ¡el Señor ha resucitado!,
¡Él sólo hace posible lo imposible!

Con Él llega la huida de la muerte, 
y se reafirma la victoria de la vida;
pues a pesar de la nube de la Cruz, 
sólo hay que habitar en su palabra, 
para conocerse y reconocerse en Él.

III.- JESÚS ES LA VIDA;
DADA COMO ESPERANZA

Con las entretelas en grito, rebusco
a mi Señor, necesito de su acogida,
requiero de su apoyo cada instante, 
porque quiero querer lo que quiero, 
una morada rememorada en poesía.

Somos rebrotes de amor verdadero, 
renuevos de una vivificante mística, 
retoños de una relación restaurada,
porque Dios nos ama y nos espera, 
en una profunda vida de comunión. 

No tengamos miedo a mirar y a ver, 
los andares vividos y ya efectuados, 
lo vital está en surcar la corrección, 
en saber reprenderse en el instante, 
para vivir en paz y no morir jamás.

Víctor CORCOBA HERRERO
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Publicado en COLUMNAS
Domingo, 26 Octubre 2025 19:31

La humildad en el espíritu orante

Artículo | Compartiendo Diálogos Conmigo Mismo

LA HUELLA DE NUESTROS ANDARES: El Señor siempre nos arropa, camina con nosotros, se deja atraer por la modestia y rechaza la altivez del orgulloso. Contribuyamos a que la miseria humana se halle con la piedad divina, abracemos su voluntad, hagámoslo con el alma llena de gratitud y gratuidad. Bajo un mismo sentir, de querer lo que Él quiere, nuestros pasos se moverán en un clima de auténtica humanidad, gracias a la contribución dócil de cada mortal.

I.- HAZTE PEQUEÑO, 
EN LAS GRANDEZAS HUMANAS 

Uno debe abrirse a los dominios,  
encerrando su personal grandeza, 
despejando horizontes enlutados, 
destapando la perversa posesión, 
pues todo es donación y entrega.

Que el miramiento nos vivifique, 
ya que nadie es más que ninguno, 
en este hacer y rehacerse humano, 
pues la noche es pausa y respiro, 
aliento y alimento que nos colma. 

Lo trascendente es dejarse querer, 
no borrar el niño que sostenemos, 
satisfacer de familiaridad el alma, 
para poder descubrir la evidencia, 
aclarando la corriente de oscuros.

II.- VUÉLVETE POESÍA DIVINA,
 ANTES QUE PODER MUNDANO

Únicamente en la palabra divina, 
la mirada tiene la posición justa, 
la perspectiva correcta del verso, 
que es la de la mansa eternidad, 
que nos enternece las entretelas. 

Así, cuando contemplo el cielo, 
advierto latir la mística gloriosa, 
la celeste cadencia de la pureza, 
dejándome asombrar por la luz, 
que trasfiere el anuncio de Dios. 

No hay entrañas que no estimen, 
la sencillez en el obrar cotidiano, 
la virtud inspiradora del deleite; 
pues el regocijo está en donarse, 
como un intérprete en alabanza. 

III.- QUE SEA CRISTO, 
QUIEN MORA EN NOSOTROS 

Me cautiva navegar mar adentro, 
ver que nada soy por mí mismo, 
que busco la presencia de Cristo,
para no sentirme solo y apartado, 
pues quiero ser con Él y para Él.

Elevarse a las alturas no es fácil, 
antes precisamos ser y bucearnos, 
explorar nuestros interiores y ver, 
que se cultiva el espíritu sincero,
y la fiel sumisión de generosidad. 

Uno cuánto más baja y se rebaja, 
mejor se purifica y más se eleva; 
mejor se observa y se encuentra, 
haciendo penitencia el penitente; 
porque somos, firmes pecadores. 

Víctor CORCOBA HERRERO
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Publicado en COLUMNAS
Lunes, 20 Octubre 2025 05:17

El remedio está en el crucificado

Artículo | Compartiendo Diálogos Conmigo Mismo

BAJO EL ESPÍRITU ORANTE TODO SE CALMA Y SE COLMA: El recogimiento, aparte de acogernos y recogernos en el ejército de los humildes, es el constituyente del níveo cuerpo y el reconstituyente del alma. A través de la contemplativa, que todo lo allana y del encuentro que todo lo absuelve, uno anhela reverenciar, hasta el extremo de no ser nada para sí. Dejémonos acompañar y acompasar por el calor de hogar, para que toda savia se convierta en súplica y toda expectativa se vierta en el camino, de quien es nuestro Auxilio y Salvador.

I.- EL OBRA DEL SILENCIO ES LA ADORACIÓN

Cada día me inquietan las dudas, 
me afligen los silencios vertidos, 
me agitan los errores cometidos, 
aunque hay dilemas que vencen,
pero aprietos que nos alumbran. 

Dejémonos ennoblecer por la fe,
abandonémonos al soplo orante, 
forjemos sigilo en nuestro vivir, 
que uno es para el demás afecto, 
y para sí un tañido en rogación. 

No hay mejor ruego que servirse,  
que quererse y juntar horizontes, 
con la sencilla plegaria del rezo; 
puesto que, la sublime devoción, 
está en el hacer y en el rehacerse.  

II.- EL FRUTO DE LA PETICIÓN ES LA ESPERANZA 

La sanación del ser anida en orar, 
en subir a las colinas del aliento, 
y en descender a uno para verse, 
conocerse y reconocerse tentado, 
con el propósito de enderezarse.

Enmendarse está en el proyecto, 
porque uno ha de vivir rogando,
para poder salir de las pobrezas, 
que influyen sobre las entretelas,
como penitentes y en penitencia. 

En la jaculatoria radica la fuerza, 
las preces a quien es todo en mí, 
porque Tú eres, oh Dios, la vida; 
la piedad que buscamos a diario, 
con la bondad como verdad viva. 

III.- Y EL RESULTADO DE LA FE ES EL AMOR 

En la invocación firme y estable, 
y en la relación diaria con Jesús,
aprendemos a descubrir el amor, 
que es amar sin beneficio alguno, 
pues la belleza está en el donarse.
 
Cuando la oración aspira pulsos, 
respira nuestro acontecer activo; 
nos volvemos capaces de anidar, 
la mística y el misterio del credo, 
con una recta y pura conciencia. 

Cultivar el proceder arrodillado, 
es reconocer a Dios como Señor,
y a su madre como fuente de luz, 
con la mirada puesta en su Hijo,
que trae la paz y el abrazo tierno. 

Víctor CORCOBA HERRERO
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Publicado en COLUMNAS

Artículo | Compartiendo diálogos conmigo mismo

BAJAR LA CABEZA Y ALZAR EL CORAZÓN: Pongámonos en escucha, vayamos al espacio glorioso, tutelémonos en el amor y en el amar. Retornemos al Crucificado, se dejará encontrar para que podamos hallarlo en el soportal más espinoso y pesado de los clavos. Desde la cruz, nos llama y nos abraza a diario, para volvernos comunión y revolvernos contra sí; pues, si penamos con Él, coexistiremos en el poema con Él: componiendo el universo de versos, con sones que nos enternecen y eternizan.
 

I.- CUIDEMOS NUESTROS PESARES

Jesús pasa por la vida sin miedo, 
lleno de quietud y de luz relleno, 
próximo y con los ojos abiertos, 
procurando escuchar al prójimo, 
deseoso de asistencia y cercanía.

La mayor congoja es no amarse, 
olvidarse de querer y no legarse, 
tomar el horizonte de la avaricia, 
perderlo todo por abrigar vicios, 
y no hallar a nadie que te guarde.

Recojamos angustias y acojamos, 
que el que acoge siempre recoge,
y según lo labrado así recolecta; 
pues habitar, es compartir llagas, 
y repartir alegría como sanación. 

II.- ATENDAMOS A NUESTROS MALES 

Pobre de aquel que existe para sí, 
acrecienta sus males de egoísmo, 
y multiplica sus míseras miserias, 
que son las del dinero y el poder;
que no liberan, sino que oprimen.

La gloria más grande está en ser,
un ser que conjuga el amor vivo, 
la bondad con la verdad cada día, 
haciendo un buen uso del pasaje, 
pues de la codicia brota el abuso. 

Danos, Señor, aires de penitente, 
ofrendas de piedad para el andar, 
sacrificios que nos hagan revivir, 
para poder salir de este tormento,
y entrar en la dicha del regocijo. 

III.- Y VIGILEMOS NUESTROS ANDARES 

Caminar con tino y mejor pulso, 
estar vigilantes para poder vivir, 
es un modo digno de cautivarse, 
de reconocer la pureza del niño, 
que todos llevamos mar adentro.

Jamás evaporemos la inocencia, 
recojamos el derecho inviolable,
de todo ente angélico a elevarse.
Exaltemos la gracia de su mirada,  
hasta vernos relucidos en su voz.

No hay mejor latir que sentirnos, 
para reencontrarnos con el crío, 
que se estrella, cae y se levanta. 
Sin pensar en los dolores nos ríe, 
porque se alegra de vivir la vida. 

Víctor CORCOBA HERRERO
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Publicado en COLUMNAS
Domingo, 28 Septiembre 2025 18:35

Con la conversión: una identidad nueva

Artículo | Compartiendo Diálogos Conmigo Mismo

LA CRUZ NOS FORTALECE: Que sea Cristo quien vive en nosotros, de manera que nadie habite en la indiferencia y descubra el amor, hasta el extremo de que ninguno viva para sí, sino para los demás. Con el bautismo, el Señor entra en nuestra existencia por la puerta del corazón, uniendo sus latidos a los nuestros, incrustándonos la llama de su pasión: la percusión perfecta. Cubiertos por este místico sigilo y recubiertos de unidad, somos uno con Él y; además, somos uno entre nosotros. 

I.- DEL DERROCHE AL COMPARTIR 

En este itinerario por aquí abajo, 
la cruz celeste nos abraza el día, 
nos sirve una mentalidad nueva, 
la de partir el pan y participarlo, 
reunirse en la mesa y repartirlo.

La hacendosa movida cotidiana, 
es tan laboriosa que pide pausa, 
para la metamorfosis fidedigna, 
de remar en la docencia del ser, 
y no caer en la indecencia cruel.

La bolsa es un verso en ofrenda, 
es la lírica creativa y recreativa, 
que todos requerimos en la vida;
mientras el despilfarro nos mata, 
porque es moledor y demoledor. 

II.- DEL EGOÍSMO A LA CARIDAD 

Nos inundan los secretos sueños, 
siempre con idéntica genealogía; 
la de una desenfrenada avaricia, 
deseo de placer y egocentrismo, 
que no es la bondad ni la verdad.

Retornemos a la vereda del bien, 
activemos el espíritu de entrega, 
impulsemos el sacrificio del ser, 
la privación en nuestro breviario, 
pues la falta es lo que nos redime. 

La piedad es un deber congénito, 
la acción en la forma un derecho, 
un acto de justicia y miramiento, 
lo que implica respeto recíproco: 
sentir el amor y amar como Dios.
 
III.- DEL ODIO A LA FRATERNIDAD

La espiral del rencor nos ahorca, 
nos deja sin verbo y sin vocablo, 
nos engendra la vengativa pena,
de continuar gimiendo de rabia, 
y clamando en la ruin venganza.

Uno de los gozos es la amistad; 
dejemos que irradie el corazón, 
nuestro enorme tesoro viviente. 
No dejes que se muera el pulso.
y no hayan muerto los rencores.
 
Salgamos de cualquier discordia, 
entremos con la mano extendida, 
cultivemos la cultura del abrazo, 
y seamos fermento de concordia, 
para que los lazos se fraternicen. 

Víctor CORCOBA HERRERO
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Publicado en COLUMNAS
Domingo, 21 Septiembre 2025 19:14

Abraza la verdad y vive

Artículo | Compartiendo diálogos conmigo mismo

TEMPLE Y VALENTÍA: No me importa caminar cuando no hay distancias ni seres distantes, porque todo se hace en comunión y en comunidad, con la lógica del compartir. Opuestos a la cuestión del lucro, toca decidirse entre el egoísmo y el amor, la justicia y la injustica, Dios y Satanás. Hoy, como ayer; el itinerario por aquí abajo, exige valor para ir en sentido inverso, amando como Jesús, que llegó incluso al sacrificio de sí mismo en la cruz, deseoso de abrazarnos para reunirnos.

I.- EL DINERO TODO LO FUNDE 
Y CONFUNDE

Nuestro Redentor nos deja libres, 
pero tampoco nos deja huérfanos; 
mientras el pudiente acaudalado, 
nos moldea a su interés utilitario,  
para abandonarnos en la avaricia. 

La sandez de este acopio mísero, 
no tiene acogida ni recogida fiel, 
es una compraventa que está ahí, 
reverenciada más de lo que vale, 
pues sólo en la cruz está el amor. 

El desorden radica en mercadear, 
en permutar con lo que subyuga, 
y en no captar el uso de las cosas, 
que está en el darse y en donarse,
en el conferirse y en el requerirse.  

II.- SERVIR AL PIADOSO CREADOR 
Y NO AL PECULIO 

Hoy todo se compra y se certifica, 
todo se sujeta al poder capitalista, 
sólo nos urge acopiar y consumir, 
presos de un sistema degradante, 
que nos avasalla sin miramientos.

En vista de lo cotejado, confirmo: 
Que, aunque Dios es la evidencia
invisible, todo habla del Altísimo;  
sólo hay que estar en disposición, 
para verle, percibirle y alcanzarle. 

Estamos llamados a ser creativos, 
con la sensatez y la astucia santa,   
usando los bienes de este mundo, 
no para enriquecernos y ser poder, 
sino para servir afecto y amistad. 

III.- SÓLO DIOS NOS VIVE 
Y NOS DA VALOR 

Uno requiere renovarse cada día, 
descubrirse y redescubrirse vivo, 
cultivar los vínculos y vincularse, 
amar y quererse para hermanarse, 
que es lo que da el gozo de vivir. 

Quien suple dicha por hacienda, 
no podrá suplir capital por orden, 
ni sustituir a los grandes tesoros, 
por el cultivo del abrazo fraterno, 
porque nada descansará en nadie. 

No pongas tus frutos en el talego, 
mas pon tu logro a buen recaudo: 
en la pobreza que será sublevada, 
cuando la riqueza sea desmedida, 
y todo se arrase con la vergüenza.

Víctor CORCOBA HERRERO
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Publicado en COLUMNAS
Domingo, 14 Septiembre 2025 12:10

Mirar a Jesús crucificado

Artículo | Compartiendo Diálogos Conmigo Mismo

ESTE ES EL ORIGINAL CAMINO EXISTENCIAL: Por el horizonte de la verdad se llega al espacio de la bondad, al humilde conocimiento de uno mismo, que es lo que nos hace querernos, para poder amar a los demás. Los brazos extendidos del Crucificado, que nos acompañan y acompasan siempre, son el tierno abrazo con el que Dios quiere ampararnos. Sólo hay que cultivar el apego, que ha de costarnos, para que sea auténtico y no un pasatiempo, ni tampoco una tragedia. 

I.- LEVANTAR LOS OJOS HACIA EL ALTÍSIMO 

Aislarse en uno mismo es alejarse, 
apartarse y no confiar en el Señor, 
elevado en la cruz para acogernos, 
y protegernos de la riada de males, 
que nos inundan los días de dolor.  

Sólo Dios nos alumbra las noches
de la vida, nos ilumina las sendas,
nos provee de energía en el andar; 
esta es la infinita grandeza divina: 
jamás la coacción, sino el aprecio.

El camino de Jesús es compasivo, 
humanitario, gratuito y universal; 
asequible a cualquier figura frágil, 
a toda llamada suplicante de bien, 
postulante de esperanza y caridad. 

II.- DEL SUPLICIO BROTA LA ABSOLUCIÓN

La piedad celeste nos salvaguarda, 
signo del amor inmenso del Padre, 
recuerdo imborrable de esperanza, 
pues todos somos deudores de paz, 
y necesitamos hallar misericordia.

La maldad nos tritura cada aurora, 
solos no podemos dejar lo vicioso, 
nos hace falta la gracia venerable, 
hemos de implorarla para regocijo, 
pues es uno de los frutos más vivo.

No hay mayor indulgencia que ser, 
un ser que acoge el anuncio eterno, 
el de la luz de Cristo que nos guía,  
como signo de salvación conjunta, 
y como tránsito hacia un nuevo sol. 

III.- PROTEGIDOS POR UNA SEÑAL OMNIPOTENTE

La sana costumbre de santiguarse,
de engendrar la reliquia de la cruz, 
para que el perseverante enemigo
huya, pidiendo el auxilio de Dios, 
es un modo de recobrar la pureza. 

Ante los peligros que nos acechan,
uno debe reconocerse y conocerse, 
enmendarse en cada pisada que dé, 
fraguándola de corazón a corazón, 
que es como se transfigura la vida. 

La cruz es la divinidad del poema, 
la réplica de quien es todo perdón
y amor, ante la malicia del mundo, 
que todo lo corrompe y aprisiona, 
lo que nos demanda paciencia y fe. 

Víctor CORCOBA HERRERO
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Publicado en COLUMNAS
Página 1 de 2

Consola de depuración de Joomla!

Sesión

Información del perfil

Uso de la memoria

Consultas de la base de datos