Islamabad. — Una serie de ataques coordinados de grupos separatistas en la provincia de Baluchistán, en el suroeste de Pakistán, dejó un saldo provisional de al menos 125 personas muertas, informaron fuentes oficiales y medios internacionales. Las operaciones ocurrieron este fin de semana en múltiples localidades de la región, marcando uno de los episodios más violentos en años dentro del largo conflicto separatista baluchi. 

Qué ocurrió

Según el comunicado de las fuerzas armadas paquistaníes, los ataques —que incluyeron asalto a bases, emboscadas y acciones suicidas— se llevaron a cabo de forma simultánea en varios puntos de Baluchistán, entre ellos Quetta, Gwadar y otras ciudades importantes de la provincia.

El Ejército de Liberación de Baluchistán (BLA), la agrupación separatista más activa en la zona, reivindicó la ofensiva y afirmó haber atacado instalaciones militares, puestos de policía y edificios gubernamentales como parte de lo que describió como una operación estratégica contra el Estado paquistaní. 

Víctimas y cifras

El desglose provisional del número de muertos incluye:

- 18 civiles, entre ellos mujeres y niños.
- 15 miembros de las fuerzas de seguridad, entre policías y militares.
- 92 militantes separatistas, incluidos tres atacantes suicidas que participaron en las operaciones. 

Estas cifras sitúan este episodio como uno de los más mortales de la insurgencia separatista en Baluchistán en años recientes. Las fuerzas de seguridad paquistaníes llevaron a cabo operaciones de respuesta y limpieza tras los ataques para recuperar el control de las zonas afectadas. 

Contexto de la insurgencia

Baluchistán es la provincia más extensa y empobrecida de Pakistán, rica en recursos naturales como minerales e hidrocarburos, pero con una larga historia de conflictos armados y demandas de mayor autonomía o independencia por parte de grupos baluchis. La insurgencia ha sido un desafío persistente para el gobierno central, con altibajos en la intensidad de los enfrentamientos durante las últimas décadas. 

La violencia separatista ha incluido ataques a infraestructuras, fuerzas de seguridad y trabajadores no locales, así como sabotajes de proyectos industriales y energéticos en una región considerada estratégica para Pakistán. 

Respuesta oficial y repercusiones

El primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, elogió la actuación de las fuerzas de seguridad y prometió continuar la campaña contra el terrorismo hasta su erradicación completa. Las autoridades también han denunciado —sin presentar pruebas concluyentes— que algunos grupos separatistas reciben apoyo desde el extranjero, una acusación que ha sido repetidamente negada por países vecinos. 

Organizaciones de derechos humanos y observadores internacionales han expresado preocupación por el aumento de la violencia y el riesgo para civiles, así como por el impacto de la militarización prolongada en la provincia. Asimismo, la escalada complica los esfuerzos de pacificación y desarrollo en Baluchistán a largo plazo.

Publicado en EMBAJADA

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