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China aplica impuestos para fomentar nacimientos

Viernes, 02 Enero 2026 13:21 Escrito por Redacción
Imagen de referencia Imagen de referencia Fotografía: Especial

Pekín.- El gobierno chino ha introducido una medida controvertida en plena crisis demográfica: a partir del 1° de enero de 2026, los anticonceptivos y preservativos dejaron de estar exentos de impuestos, aplicándoles un Impuesto al Valor Agregado (IVA) del 13 %, el porcentaje estándar para la mayoría de los bienes de consumo. La decisión forma parte de un paquete de políticas diseñado para estimular una caída persistente en la tasa de natalidad, que ha llevado a la población del país a disminuir durante tres años consecutivos. 

Una política sin precedentes en décadas

La exención fiscal sobre medicamentos y dispositivos anticonceptivos, vigente desde principios de los años 90, fue eliminada con la entrada en vigor de la nueva Ley del Impuesto al Valor Agregado. Bajo el cambio, productos como condones, píldoras anticonceptivas, dispositivos intrauterinos y otros métodos de control reproductivo pasan a tributar como bienes de consumo comunes, una medida que marca un giro radical respecto a políticas previas centradas en controlar el crecimiento poblacional. 

El anuncio oficial subraya que la exención tenía en el pasado el objetivo de garantizar el acceso a métodos anticonceptivos básicos, pero que las necesidades sociales han evolucionado en el contexto de la construcción de una “sociedad favorable a la natalidad”, según comunicados de la agencia estatal Xinhua. 

Contexto de la crisis demográfica

China enfrenta un desafío sin precedentes: su población ha registrado una caída continuada y su tasa de fertilidad se sitúa entre las más bajas del mundo. Factores estructurales —como el legado de la política del hijo único (1980-2015), la urbanización acelerada, el alto costo de la vivienda y la educación, y la incertidumbre laboral entre las generaciones jóvenes— han provocado que muchos ciudadanos pospongan o renuncien a formar una familia. 

La tendencia ha obligado al liderazgo chino a desplegar un conjunto de políticas pronatalistas, que incluyen subsidios anuales para cuidado infantilexenciones fiscales en servicios de cuidado y matrimonio, y campañas estatales para fomentar actitudes positivas hacia el matrimonio y la crianza de hijos. 

Debate y críticas sobre la medida

La imposición de este impuesto ha desatado un intenso debate —tanto dentro como fuera de China— sobre su eficacia y sus posibles efectos colaterales. Aunque el aumento de precios derivado del impuesto puede ser relativamente modesto, expertos demográficos y grupos de salud pública han advertido que gravar métodos anticonceptivos podría limitar el acceso a estos productos, especialmente entre sectores de menores ingresos, y tener consecuencias no deseadas en términos de salud sexual pública.

Analistas internacionales señalan que esta política puede tener un valor más simbólico que práctico, dado que la mayoría de los factores que impiden a los jóvenes tener hijos —como la vivienda cara o la falta de apoyo social estructural— no se abordan directamente con simples cambios impositivos

Un experimento fiscal en tiempos de envejecimiento

La decisión de gravar anticonceptivos refleja la urgencia con la que Pekín busca revertir una tendencia demográfica que podría tener profundas implicaciones económicas y sociales a largo plazo, desde la reducción de la fuerza laboral hasta la presión sobre los sistemas de pensiones y salud. 

Mientras tanto, el mundo observa si esta política, junto con otros incentivos y campañas pronatalistas, logrará cambiar las decisiones personales de millones de ciudadanos chinos sobre el matrimonio y la crianza de hijos, o si, como algunos críticos sostienen, no será suficiente para frenar el declive poblacional


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