Miércoles, 11 Febrero 2026 15:46

Sudán: Infancias sufren crisis alimentaria

- UNICEF alerta de una crisis infantil sin precedentes mientras la violencia se intensifica en Darfur. 

news.un.org.- El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia alertó de la dramática situación que atraviesan los niños en Sudán. En palabras de su portavoz Ricardo Pires, UNICEF, “no hay niños en el mundo que estén enfrentando lo que enfrentan los niños de Sudán en este momento (…) En algunas zonas del norte de Darfur, más de la mitad de los niños están gravemente desnutridos. No son proyecciones ni modelos. Está confirmado”.

Entre seis y cinco años 

Los nuevos datos del sistema de Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria (IPC) revelan niveles alarmantes de desnutrición aguda en tres localidades del norte de Darfur: Um Baru, Kernoi y At Tina. 

Son los más vulnerables, niños de entre seis meses y cinco años, quienes más sufren el hambre extrema. “Se están quedando sin tiempo”, advirtió UNICEF, al señalar que la desnutrición se está propagando rápidamente por el país.

La violencia se intensifica

Desde la caída de Al Fasher, más de 127.000 personas han huido hacia estas zonas ya devastadas. “Los niños están atrapados en lo que podría ser la batalla final por Darfur”. Asimismo, Ricardo Pires explicó que Kernoi se encuentra prácticamente desierta y, en Um Baru, muchas familias no se atreven a pasar la noche en sus hogares por temor a los ataques.

Esta inseguridad ha obligado a suspender operaciones humanitarias, alejando aún más a los niños del tratamiento urgente que necesitan. 

Niños con fiebre, diarrea o infecciones respiratorias

La crisis se agrava por la propagación de enfermedades. La baja vacunación, la falta de agua potable y el colapso del sistema de salud hacen que estas afecciones con tratamiento sean mortales para niños desnutridos.

UNICEF advirtió que las condiciones que llevaron a Um Baru y Kernoi a superar los umbrales de hambruna —conflicto armado, desplazamientos masivos, colapso de los servicios básicos y restricciones de acceso— se repiten en amplias zonas de Sudán. “Si la hambruna se está gestando aquí, puede extenderse a cualquier lugar al que llegue la guerra. Y esta guerra alcanza casi todo el país”, alertó. 

Actualmente, 33,7 millones de personas necesitan asistencia humanitaria en Sudán, la mitad de ellas niños. Se estima que 825.000 menores sufrirán desnutrición aguda severa este año, mientras que el 70% de los centros de salud del país no está en funcionamiento.



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Maputo. — Mozambique atraviesa una emergencia humanitaria de gran escala tras semanas de intensas lluvias que han provocado inundaciones generalizadas en varias regiones del país, afectando a más de medio millón de personas y alterando profundamente la vida de comunidades enteras. 

Alcance del desastre

Según datos actualizados por agencias de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y el gobierno mozambiqueño, las fuertes precipitaciones desde mediados de diciembre de 2025 han causado inundaciones severas en las provincias de Gaza, Maputo y Sofala, así como en la propia capital, Maputo. Las cifras oficiales indican que más de 500,000 personas han sido impactadas por el desastre, incluyendo miles que han perdido sus hogares o han visto sus comunidades anegadas por el agua. 

Las inundaciones han dejado daños significativos en infraestructura crítica, con carreteras, centros de salud y puentes destruidos o inservibles, complicando la movilidad y el acceso a ayuda humanitaria. Dicho saldo también ha perturbado las cadenas de suministros y la economía local. 

 Crisis humanitaria y riesgo para los más vulnerables

Organismos internacionales, entre ellos UNICEF, han alertado sobre los graves riesgos sanitarios y sociales que enfrentan los afectados, especialmente los niños. Más de la mitad de las personas afectadas son menores de edad, y muchos de los desplazados —más de 50,000 según estimaciones— se encuentran en centros temporales de alojamiento, donde la acumulación de personas y la falta de servicios básicos elevan el riesgo de enfermedades transmitidas por el agua, malnutrición y otras emergencias de salud

La combinación de viviendas inundadas, acceso limitado a agua potable y atención médica precaria ha convertido la respuesta en una prioridad urgente para las agencias de la ONU y las autoridades locales. 

 Respuesta oficial y operaciones de rescate

El presidente de Mozambique, Daniel Chapo, canceló recientemente un viaje internacional —incluyendo su participación en el Foro Económico Mundial en Davos— para concentrarse en la gestión de la emergencia y coordinar las operaciones de rescate y apoyo a las comunidades afectadas. 

Equipos de rescate, incluyendo apoyo logístico de países vecinos, se encuentran desplegados en zonas aisladas donde el acceso terrestre es prácticamente imposible debido a las inundaciones. El uso de embarcaciones pequeñas, helicópteros y puentes temporales ha sido clave para llegar a poblados aislados y evacuar a cientos de personas. 

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Miércoles, 15 Octubre 2025 14:19

SEP, UNICEF y JUCONI contra la violencia infantil

-Asisten 280 personas durante septiembre y octubre para fortalecer la educación positiva, a través del proyecto “Crianza con conciencia”.

PUEBLA, Pue.- Con el objetivo de apoyar a madres, padres, tutores y personas cuidadoras de niñas y niños de 2 a 17 años, la Secretaría de Educación Pública del Estado de Puebla, realiza una serie de conferencias informativas para 280 docentes, supervisores y asesores técnicos pedagógicos, a fin de prevenir la violencia, abuso sexual, maltrato infantil y otorgar herramientas que fortalezcan la educación positiva, a través del proyecto “Crianza con conciencia”.

Mediante la vinculación con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y la Fundación JUCONI México, los pedagogos reciben conferencias, mesas de trabajo, talleres y asesorías que las organizaciones no gubernamentales desarrollan para generar estrategias de bienestar emocional con un enfoque de juego y actividades prácticas que pueden llevar a cabo en el hogar, las cuales proponen actividades lúdicas durante 15 minutos para fortalecer relaciones y comunicación con las niñas, niños y adolescentes, a través del uso de herramientas digitales como WhatsApp.

Durante los meses de septiembre y octubre madres, padres de familia y cuidadores de los niveles educativos: inicial, preescolar y primaria (indígena, y general), educación especial y centros escolares participarán en esta capacitación que consiste en establecer límites, el uso de consecuencias lógicas, a través de cantos, juegos de mesa, videos, dramatizaciones, aplicación de cuestionarios o tarjetas con historias y música; las actividades buscan enseñar a validar las emociones con el objetivo de crear entornos familiares sanos y prevenir la violencia infantil.

Dicha capacitación se realiza en las oficinas del Instituto de Profesionalización del Magisterio Poblano. Con estas acciones, el gobierno del estado que encabeza Alejandro Armenta, refrenda su compromiso para buscar mecanismos que fomenten herramientas para lograr que las familias poblanas estén informadas.

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Sábado, 28 Octubre 2023 18:05

Superar la situación actual

Artículo | Algo Más Que Palabras

“Ante todo, son las personas con sus actitudes quienes tienen que cambiar, y esto demanda una renovación: la de hacer familia y ser hogar”.

    Cuesta concebir, después del camino recorrido hasta ahora, que no tengamos aún aprendida la lección de relaciones y vínculos. Para ningún ser humano es saludable esta atmósfera tenebrosa, con su ciclo de venganzas y de derramamiento de sangre. Sea como fuere, hemos de tener claro, que no podemos continuar en conflicto permanente, dominados por la competición y los antagonismos, con las mayores esclavitudes jamás sufridas o con la siembra de castigos colectivos que son crímenes de guerra, al igual que la toma de rehenes. Me quedo con lo que dijo Remas, un niño de doce años a UNICEF: “Por supuesto que tenemos miedo. Somos niños. ¿Qué culpa tenemos? Nos obligaron a venir a refugios, donde no hay agua, ni comida, ni colchones. Tenemos que dormir en el piso frio”. ¡Cuánta verdad en sus palabras! Habla el corazón y debiéramos repensar estos escenarios. Que  no gobierne la ley del más fuerte, que la parte dominante deje de ser dominadora; y se ponga a servir otros abecedarios más del espíritu que del cuerpo, porque lo armónico tampoco germina de la injusticia social. Además, suprimamos fronteras, abandonemos frentes.

    Hay que cultivar la cultura del abrazo leal, con la mano extendida y en guardia fijamente, si en verdad queremos aminorar la multitud de tensiones mundiales que nos asolan cada amanecer, por cualquier rincón del planeta. A poco que nos adentremos en los enlaces humanitarios, y surquemos el nido como estirpe compasiva, ordenaremos las diferencias y la concordia comenzará a sonreír por todos los caminos. Dejemos la polarización Norte-Sur y Este-Oeste, y activemos el espíritu fraternal como lenguaje, en vez de las confrontaciones, que lo único que originan son calvarios y muertes. Ojalá aprendamos a querernos con el alma, algo tan esencial y básico que tampoco hemos aprendido a llevarlo a la práctica entre análogos. No existe ser humano que no se sienta aliviado cuando reina en su interior la quietud. Expandamos, pues, las saludables vibraciones de la conciliación entre nosotros. Comencemos por nuestro propio hábitat más cercano. Ante todo, son las personas con sus actitudes quienes tienen que cambiar, y esto demanda una renovación: la de hacer familia y ser hogar.

    Está claro que para reconstruirnos como humanidad, hemos de tomar otros caminos más auténticos, despojados de ideologías o de sistemas económicos interesados. La visión y la mentalidad de este momento, cuajada de políticas contaminantes, donde impera la codicia del poder en lugar de la capacidad de servicio a los demás,  tenemos que transformarla, por un aire más acorde socialmente, de bienestar y realización plena, con una apertura a compartir y a colaborar con todos, en un desvelo de mutua confianza. El diálogo sincero ayuda a conseguir este objetivo, no cabe duda. Encerrarnos en nuestras miserias, por puro egoísmo, tiene muy mal talante. Precisamente, ahora que estamos en la nueva era tecnológica, podemos hacerlo con una contemplación global responsable, desde la predicción y la respuesta a las diversas crisis, hasta el despliegue de servicios. Los robots de construcción eficientes, por ejemplo, podrían ayudarnos a preparar otros entornos más ecológicos y seguros. También las distintas plataformas digitales pueden acercarnos, siempre que se aprovechen de forma cabal y sean accesibles para todos.

    Constantemente se ha dicho, “que hablando se entiende la gente”; pues sí, el justo camino para un linaje mundializado, nos exige que reine la alianza y la justicia sin fronteras entre todos los municipios y continentes. La invocación a mostrarse de acuerdo, con la unidad de la rama benigna, es fundamental para nuestro innato compromiso sistémico. Esto debe hacernos reflexionar, comenzando por reencontrarnos a nosotros mismos. Hallados entre sí, se sustituirán las intranquilidades del pasado por los lazos del acuerdo. Indudablemente, cuando uno aprende a reprenderse a sí mismo, también se ejercita en el respeto hacia todo ser humano, considerando los auténticos valores y las culturas de sus semejantes, valorando la legítima autonomía y la autodeterminación del otro, mirando más allá de nosotros mismos para atender y entender lo bueno de unirse y reunirse, contribuyendo de este modo a construir espacios habitables, tanto en ciudades como en el ámbito rural, a través de iniciativas de poblados gemelos o redes de vecindad. Lo sustancial es crear nexos y no separaciones. Al fin y al cabo, nos necesitamos juntos y en paz.

Víctor CORCOBA HERRERO/ Escritor
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•    Pablo Torres Parés, docente mexicano con más de 45 años de trayectoria, lanzó El Arte de Educar, obra que plasma la metodología integradora de la educación musical, denominada Pedagogía Trascendente.

Ciudad de México, a 17 de mayo de 2021. - Para establecer un marco teórico y empírico de la educación y la música en la infancia, Pablo Torres Parés, experto en investigación educativa, educador y maestro de música por más de cuatro décadas, presentó “El Arte de Educar”, un libro dedicado a proponer una metodología para la educación integral a través de la música, denominada Pedagogía Trascendente.

De acuerdo con la Unicef, la importancia de la música para la niñez aporta múltiples beneficios en la educación integral del individuo, entre los que destacan el desarrollo cognitivo, la construcción de redes neuronales en distintas áreas del cerebro, el incremento en las capacidades del lenguaje y del pensamiento matemático, la socialización, la disminución de la ansiedad y la violencia, entre otros atributos.

Con la experiencia en la docencia, Torres Parés destacó que “la publicación es un reconocimiento de la música como un motor transformador en la educación y desarrollo de la infancia. Su objetivo es reivindicar el poder del aprendizaje musical como una fuente inagotable de construcción del conocimiento, la autoestima y la riqueza cultural de la infancia y de los maestros; así como de la implementación de técnicas y procesos en favor de las capacidades humanas para aportar valor a una gran revolución musical que se espera del siglo XXI”.

Asimismo, el también musicoterapeuta concluyó que “el fortalecimiento de las redes magisteriales y la sociedad civil permitirán participar activamente en el aumento de la conciencia sobre el poder educativo de la música y su oportunidad para las nuevas generaciones. Donde se aspira a colocar a los valores humanos y culturales en el centro de la educación integradora”.

En el marco del Día del Maestro, la obra que ofrece un nuevo paradigma educativo está dirigida al educador, educador musical, pedagogo, psicólogo, entre otros profesionales de la academia.

El libro está disponible en formato digital con un costo de $280 pesos M.N. o bien $15 dólares estadounidenses. Los interesados podrán adquirirlo a través de una solicitud al correo Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. o bien al teléfono +5255 1415 3617.

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• El Día Mundial de la Alimentación promueve un  mundo libre de hambre, desnutrición y pobreza.

Ciudad de México, a 14 de octubre de 2020.- De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en 30 años se espera que la población mundial sea 34% superior a la de hoy en día y para garantizar la seguridad alimentaria a nivel global, uno de los principales retos que tienen los países es incrementar su producción de alimentos sanos y seguros en un 70% para el año 2050 .

En 1979, la FAO instauró el 16 de octubre como el Día Mundial de la Alimentación, con la finalidad de dar a conocer los problemas globales relacionados con la nutrición y el hambre y concientizar a los países principalmente desarrollados a proporcionar los recursos necesarios para erradicar el hambre y la desnutrición. También, ha señalado que sus acciones están encaminadas con el firme compromiso de lograr este objetivo para 2030 .

Indica que en el mundo hay más de 2 mil millones de adultos y casi 380 millones de niños y adolescentes con sobrepeso, debido a que los actuales sistemas alimentarios no logran garantizar la seguridad alimentaria para todos y no proporcionan dietas saludables, al tiempo que contribuyen a la degradación del medio ambiente.  Tan solo en nuestro país, 1 de cada 20 niñas y niños menores de 5 años y 1 de cada 3 entre los 6 y 19 años padece sobrepeso u obesidad, según datos de El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF, por sus siglas en inglés) .

En ese sentido, los actores involucrados en el sector agroalimentario en México, dirigen sus esfuerzos para garantizar el abasto nacional de las especies de producción pecuaria, acuícola y avícola y proveer proteína animal de calidad en las mesas mexicanas. Para lograrlo, la industria de alimentos balanceados para animales juega un papel fundamental.

Genaro Bernal, Director General del Consejo Nacional de Fabricantes de Alimentos Balanceados y de la Nutrición Animal, A.C. (CONAFAB), afirma que “el alimento balanceado representa hasta un 70% de la cadena de valor de la producción de cerdos, pollos, bovinos o peces, e impacta de manera directa en la alimentación de nuestra población”, por lo tanto, enfatiza que esta industria es actor que contribuye en gran parte en lograr la seguridad alimentaria.

En ese contexto, procurar el bienestar de los animales de producción, implica cuidar que tengan una buena nutrición para reducir la diseminación de enfermedades; además, los animales bien nutridos producen carne, leche y huevo de calidad, inocuos y sobre todo nutritivos. Una producción de proteína animal más intensiva y eficiente también depende de buenas prácticas de gestión que además incluyan el cuidado de la salud de los animales y el desarrollo de razas bien adaptadas a los entornos específicos de producción.

La industria invierte en la investigación y desarrollo de alimentos inocuos permite que las granjas garanticen la inocuidad alimentaria, reduzcan los costos de producción y mantengan o aumenten la calidad y la consistencia del alimento.

De acuerdo con datos de CONAFAB, en el mundo se producen actualmente más de 1.1 millones de toneladas de alimento balanceado para animales y México se sitúa con la sexta posición mundial con una producción anual de casi 38 millones de toneladas, lo cual ha contribuido a que el consumo per cápita nacional de pollo, huevo y carne de cerdo continúe en aumento y el de carne de bovino mantenga su nivel.  

Por su parte, la Secretaria de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER), trabaja comprometida de la mano junto de productores en nuestro país por y para el campo mexicano, con el objetivo de producir alimentos variados y con valor agregado de la más alta calidad para que todos podamos consumirlos y disfrutarlos, para así lograr una alimentación balanceada y que al mismo tiempo impulse un desarrollo en la economía rural y  de los productores del campo.

Desde las semillas para la producción de granos forrajeros como maíz, sorgo, trigo, avena y cebada, los productores agrícolas, los fabricantes de alimentos balanceados y nutrientes tales como vitaminas, minerales, aminoácidos y antioxidantes, ganaderos, acuacultores, empacadores, distribuidores y puntos de venta, todos juegan funciones estratégicas para asegurar una adecuada alimentación en los mexicanos.

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Acerca de CONAFAB:

El Consejo Nacional de Fabricantes de Alimentos Balanceados y de la Nutrición Animal, A.C. (Conafab) es un organismo que representa a empresas nacionales e internacionales que invierten en la investigación y desarrollo de alimentos inocuos que contribuyan a la seguridad alimentaria. Para mayor información visite: www.conafab.org Twitter: @Conafab

Publicado en FINANZAS
Jueves, 02 Enero 2020 10:05

Tejiendo sueños

Artículo | Algo Más Que Palabras

“¡Qué mejor sueño que activar el amor al indefenso!”.
  
    Toda vida se rodea de sueños, abrazados por el entusiasmo de tejerlos. Soñar es importante. Desde luego que sí. Necesitamos crecer y recrearnos con ellos. Su sigiloso abecedario nos mantiene en vivo, en sintonía con esa poética mirada por la que traspasamos sensaciones en cada instante, porque la misma existencia de cada cual es un andar del alma, que no puede adormecerse, sino realizarse como constructor de nuevos horizontes más fraternos y pacíficos. ¿Qué es soñar sino buscar sosiego y enhebrar inquietudes? A propósito, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), nos recuerda que la estimación de los 392.000 bebés nacidos el primero de enero en el planeta, aún no tienen la supervivencia garantizada. ¡Qué mejor sueño que activar el amor al indefenso!

Ciertamente el futuro nos pertenece a todos y, sin duda, tenemos que propiciar otras atmósferas más protectoras, pues si en efecto cada vida por si misma cuenta, ofrezcamos una asistencia sanitaria asequible, una alimentación apropiada, además de la garantía del consumo de agua potable. Desde luego, los gobiernos han de garantizar que todas las madres y los recién nacidos reciban la atención adecuada para prevenir y tratar las posibles complicaciones que puedan surgir durante el embarazo, el parto y el nacimiento. Este sueño es básico. De lo contrario, truncaremos anhelos tan vitales como nuestra propia continuidad del linaje. Por desgracia, tampoco los países ricos tienen buenas políticas familiares, capaces de fortalecer vínculos entre progenitores y descendientes, aspiración fundamental para el desarrollo de sociedades socialmente hermanadas. 

    Justamente, hay sueños que son trascendentes, imposible de comprarlos en mercado alguno, que surgen al levantar la vista al cielo y unirnos al mensaje luminoso de las estrellas. Tenemos que salir de este espíritu mundano. No hay que gozarse con mirar únicamente lo terrenal. Necesitamos otras metas menos poderosas pero más poéticas. No se pueden tampoco perder de vista las ilusiones inherentes a cada amanecer, que no son otras que las de vivir desvivido por vivir. Quizás tengamos que ordenar también nuestros pensamientos, para encontrarnos sencillamente con ese niño, al que hemos de volver cada despertar. El deseo de hallarse libre no es fácil en este mundo de tantas esclavitudes. Suelen impedirnos descubrir la ternura y el amor hacia nosotros mismos. No tengamos miedo a ponernos en camino, a caer de rodillas y enmendarnos, a ofrecer lo que nos ha sido donado, un viaje hacia sí con los demás.

    El cultivo de este proyecto viviente, donde cada cual es un corazón andante; sin duda, es el más níveo de los sueños, requiere que lo cultivemos con transparencia, autenticidad y cierto ingenio; como hacen los verdaderos poetas con sus versos, o el pintor con sus pinceles, o el arquitecto con sus diseños. Puede que tengamos que extremar la guardia como aquellos inolvidables magos de Oriente, dispuestos a despojarse de sus valiosos bienes y repensar sobre otros espacios más de todos y para todos, más celestiales que terráqueos. No olvidemos que existimos por amor, y por ende, es nuestra razón de ser y de cohabitar en la creación. Consideremos lo que decían nuestros antecesores, aquellos amantes de la palabra, al comparar a Jesús (el niño Dios) con un nuevo sol, unido a nosotros para darnos respiro y orientarnos hacia el camino de lo armónico.

    Sea como fuere, somos herederos del sueño de nuestros ascendientes. Verdaderamente son estas soñadoras liturgias las que nos encienden por dentro. Es, precisamente, este soplo solidario el que nos sustenta, ilumina e inspira en el verso que soy; o si quieren, en el sueño por el que nos movemos. Al ser gente de tránsito y, como tales, obramos; hemos de transitar, mejorando nuestras andanzas con el aliento y el alimento de los ensueños. No pasemos día, por falta de tiempo, sin avivar la visión de encontrarse; pues, habiendo soñado mucho, señal de que se ha vivido más. Recuerdo lo que decía el inolvidable escritor Paulo Coelho, “que la posibilidad de realizar un sueño es lo que hace que la vida sea interesante”; y, en verdad, que así es. En ocasiones, nosotros mismos nos dejamos sorprender por nuestros propios hechos, por esa innata sabiduría, que surge a veces de ese hálito libre, brotado de la humilde creatividad vivencial, nacida del propio corazón.

Por eso, florece vivamente el despojarse de toda hipocresía, apuntar alto y no rendirse jamás. En consecuencia, hemos de perseguir los sueños, alzar vuelos y avivar el camino, como lo hicieron aquellos Magos de Oriente, superando cualquier contrariedad de culto al poder, que francamente esto es lo que nos mata de tristeza. Ellos lo hicieron postrándose ante el pequeño, ante el pobre, ante el indefenso, y fue entonces, cuando descubrieron la eternidad del amor y el albor que nos embellece. Ojalá, nosotros en este tiempo de tantas injusticias, sepamos encauzar el sueño de coexistir, siempre abiertos a la novedad, sin obviar que cada biografía viviente tiene su propio terreno a explorar. No le cortemos jamás sus deseos. La desilusión nos destroza como seres pensantes. Tener savia, nos exige del coraje de anidar, aún corriendo el riesgo de morirse mañana, pero siempre con las botas del sueño puestas. En cualquier caso, ¡póngase el estimulante vital de la esperanza!, nunca lo olvide.

Víctor CORCOBA HERRERO / Escritor
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Domingo, 03 Marzo 2019 13:14

Angustias Sociales

Artículo | Algo Más Que Palabras

“Nada somos por sí mismo, todos estamos interconectados; y es, este poder colectivo humanitario, el que nos salva o nos destruye”.
  
    Mientras el tiempo fluye inevitablemente, el carácter transitorio de nuestra condición humana va tomando posiciones, pero la fuerza vivificante de los amaneceres nos invita a renacer y a reinventarnos cada día. Está visto que por muchas miserias humanas que aglutinemos, el itinerario de la esperanza jamás desfallece en nuestros corazones, pues por muy grande que sea la incertidumbre global, siempre hay caminos que nos alientan a seguir luchando y viviendo.

Ciertamente, en muchos rincones del mundo es fuerte la angustia social, porque las desigualdades continúan siendo un desafío y las injusticias son una realidad que prosiguen ahí, pero nuestro espíritu más pronto que tarde sentirá la responsabilidad de avanzar en otra dirección, hacia metas más confluentes de luz, a través de ese entrenamiento místico de conciliación y generosa entrega. Sea como fuere, necesitamos abrirnos a la escucha, redescubrirnos interiormente, ilusionarnos para poder transformar esas políticas de cohesión en contextos que nos fraternicen. Nada somos por sí mismo, todos estamos interconectados; y es, este poder colectivo humanitario, el que nos salva o nos destruye. Entonces, no sólo tenemos que hacernos más responsables, también más solidarios para ayudarnos unos a otros. Esta es la cuestión prioritaria, toda existencia individual va a estar determinada por esa influencia humanística, de manera que a un ser humano solo le puede proteger, amparar y acoger, su propio análogo.

El progreso, por tanto, está en nosotros; en querer sumar esfuerzos conjuntos, en tener voluntad armónica para hacer unidad, pues tan importante como el pan de cada día es sentirse querido y encontrar una respuesta tranquilizadora a tanto corazón quebrantado y humillado. A propósito, me quedo con ese mensaje de Meritxell, que después de tres años en un país bicontinental situado en Oriente Próximo y en África, se incorpora en unos meses a la oficina de UNICEF en Ginebra como subdirectora de programas de emergencia de la citada organización. En un tuit de despedida escribió algo que sinceramente me conmovió, que se marcha “triste, porque no he visto la paz”, pero “optimista” porque cree “que los que están en el poder serán lo suficientemente inteligentes para dejar de luchar y empezar a pensar en los inocentes de la República de Yemen”.

En efecto, cada instante es favorable al cambio y cada día es un recomenzar de nuevo, desde los  pequeños gestos, dejándonos iluminar por esa auténtica comunión íntima que todos llevamos consigo a través de nuestra innata conciencia. Pueden ser muchas las angustias sociales, algunas encerradas en nosotros mismos, en nuestro egoísmo personal, pero si nos abrimos a la necesidad de nuestros semejantes, seguro que mejoramos nuestra personal historia de caminantes, que buscan ser acompañados. Al fin y al cabo, sólo las relaciones afectivas nos dan sentido y nos hacen grandes, puesto que estamos predestinados a ser una gran familia para poder sostenernos y sustentarnos a ese acontecer de subsistencia.

    Por desgracia, presenciamos unos andares que no dejan paso a la tranquilidad; unas veces porque se ocultan guerras comerciales entre potencias mundiales, en otras ocasiones porque la mala alimentación amenaza la salud mientras se tira un tercio de los alimentos y algunos niños, según advierte UNICEF, expresan miedo a la violencia y a separarse de sus familias, porque también sus propios progenitores migrantes sufren discriminación, impunidad y marginación. Por todo ello, lo que se nos exige es otro espíritu más pacificador que nos permita trabajar unidos para alcanzar consensos en temas fundamentales para el futuro de la especie humana. De lo contrario, las mismas angustias sociales que nos acorralan, la pérdida del sentido de la vida y de la convivencia, crecerán hasta dejarnos sin aire, en parte motivada por esa ausencia de identidad humanística, cuando en verdad todo se puede resolver a través del diálogo y de la acción colectiva.

Frecuentemente también se nos impide tomar contacto directo con la inquietud, con la alegría del otro e incluso con el dolor del semejante. Quizás nos falte, por consiguiente, activar una más profunda y auténtica relación interpersonal. El aislamiento es lo más dañino para cualquier ser humano. En cualquier caso, nunca es tarde para desarrollar la capacidad de salir de si hacia el mundo para contribuir a hacer a alianzas universales, con lo que esto conlleva de revolución y renovación en nuestra forma de pensar, sentir y vivir.
   
Víctor Corcoba Herrero / Escritor
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Domingo, 10 Febrero 2019 12:30

Dejemos los campos de batalla

Artículo | Algo Más Que Palabras

    Al igual que para alcanzar la paz se requiere de un trabajo decente, no de cualquier trabajo, donde impere la justicia social, la inclusión, el desarrollo económico y la realización personal, también para aminorar tensiones hace falta otro ánimo más solidario y sensible, actitud indispensable y esperanzadora para el correcto funcionamiento de una vida serena que todos, absolutamente todo el colectivo humano por mera dignidad, nos merecemos. En esto, sin lugar a dudas, la colaboración entre instituciones y continentes es esencial. Bien es verdad, que hacen falta otras políticas menos interesadas, más universales y no tan partidistas, el ejemplo lo tenemos en la cooperación entre las Naciones Unidas y la Unión Africana, con los notables progresos que está experimentando dicho territorio, especialmente en el ámbito de la resolución de conflictos y en el de la prevención. También es menester no falsificar la verdad, para poder ver la realidad tal y como es, pues sólo así se puede ir al fondo del problema y subsanarlo. En cualquier caso, tampoco podemos normalizar contextos sociales violentos, cuando todo está interrelacionado y corremos el riesgo de endiosarnos de esa energía que todo lo corrompe, ampliando las desigualdades y las incertidumbres como jamás.

    A mi juicio, no existe una mejor prueba de avance para una especie pensante, que la del progreso armónico, cuestión que se consigue con la cooperación entre todos. Dejemos los campos de batalla. No tienen sentido. Lo importante es alentar los movimientos armónicos entre culturas, propiciar espacios de entendimiento, de respeto natural entre toda la ciudadanía. Lo ideal es que podamos tener idénticas posibilidades de actuación, cuestión que no es nada fácil en un mundo tan dividido como cruel, en el que tan solo una tercera parte de los niños recibe protección social, según la OIT y UNICEF; además, de proliferar la búsqueda de intereses individuales a expensas de todos. Quizás la contienda más trascendente la tengamos con nosotros mismos. Sea como fuere, tenemos que cambiar modos y maneras de ser, tomar otras visiones más humanísticas para encauzar nuevas cercanías, repensar otros horizontes más acordes con la concordia y no con el empeño de venganza. Las guerras, ya en su tiempo lo decía el inolvidable filósofo alemán Friedrich Nietzsche (1844-1900, que volvía estúpido al vencedor y rencoroso al vencido. Ciertamente, así es, el mundo entero hoy tiene sed de justicia y paz, necesita sentirse libre para ser constructores de otros lenguajes del corazón, y no de esta atrofiante mundanidad que nos ahoga, desfigura y deshumaniza, nuestro propio espíritu humano.

    Ojalá aprendamos a mirar la época de las grandes batallas mundiales y a sacar conclusiones al respecto. Seguramente, entonces, aprenderemos a mirar al futuro a través de otras relaciones más pacifistas, de amistad entre los pueblos, de hermanamiento entre naciones y continentes. El que la Unión Europea impulse la cooperación regional con veinticinco países africanos, aparte de ser un signo de esperanza, es también un nexo de unión para superar los crecientes desafíos, como el aumento de la población, los efectos adversos del cambio climático, la gobernabilidad débil y los efectos desestabilizadores de la delincuencia internacional. Por otra parte, hoy más que nunca se demanda una independencia judicial, para que no permanezcan impunes aquellos líderes que  niegan los derechos, la dignidad y la libertad de la persona. En algunas naciones, aún el sistema de tutela, sigue dando a los hombres el control sobre las vidas de las mujeres. Asimismo, mientras los mercenarios representan un peligro para la paz en el mundo y se mueven a su antojo, los cooperantes que auxilian, muchas veces exponiendo sus vidas desinteresadamente, también sufren represalias por parte de algunas autoridades. De ahí, lo fundamental de hacer justicia a la víctima, no de ajusticiar al agresor, ya que un ojo o un diente roto no se remedia rompiendo otro, sino haciendo ver al culpable las consecuencias de su acto. En consecuencia, no se trata de ser más duros, de endurecer las penas; sino de ser más humanos (hermanos), reinsertando a nuestro propio análogo de su estado salvaje.

    Por consiguiente, la humanidad por si misma ha de tender a corregirse, a mejorar y a reeducarse. En el fondo, toda vida por muy edénica que nos parezca, necesita replantearse su existencia a lo largo del camino en sucesivas ocasiones, recomenzar con otras inquietudes y no dejarse aplastar por el peso de sus miserias. Desde luego, para prevenir este azote existencial, no es suficiente con tener leyes justas, es necesario activar educativamente la enseñanza en la ética, para hacer adultos responsables, capaces de encauzar sus pasos, que han de ser genuinamente tan reconciliadores como rehabilitadores. Lo transcendente es doblegar al enemigo sin batallar, hasta volverlo ciudadano de alma y vida. Por ello, que sea el amor nuestro estado normal de cohabitar y el amar nuestro modo de vivir. No olvidemos que querer es poder; y, a pesar de los pesares, comprender.

Víctor Corcoba Herrero / Escritor
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Domingo, 03 Febrero 2019 20:14

Del desánimo reinante al ánimo inherente

Artículo | Algo Más Que Palabras

“La norma más singular, primera y esencial a toda vida humana, radica en buscar sosiego; y, por ello, hay que poner voluntad en lograrlo”.

    Ha llegado el momento de activar los acuerdos para una mayor quietud en el planeta. La tierra no puede ser un campo de batalla entre sus moradores. Tampoco podemos caer en el desánimo. Estamos llamados a propiciar un estado de ánimo positivo, que es lo que nos embellece como individuos. Desde luego, nos merecemos otros caminos más auténticos, más de concordia entre los linajes, que nos hagan reconocernos en esa atmósfera armónica de unión y unidad, que es lo que verdaderamente hace que avancemos como ciudadanía con plenos e iguales derechos. En consecuencia, actitudes recientes como la del Gobierno centroafricano que, con el apoyo de las Naciones Unidas, alcanzase un acuerdo con más de una decena de grupos armados para terminar con las hostilidades que han sumido al país en la violencia desde 2013, cuando menos es una esperanzadora noticia, un referente a imitar. Hablando, hemos de entendernos siempre. Pensemos que la norma más singular, primera y esencial a toda vida humana, radica en buscar sosiego; y, por ello, hay que poner voluntad en lograrlo.

Bajo ese afán de diálogo, en el que el coraje o el ánimo actúan siempre, el raciocinio como espíritu es fundamental. Asimismo, la pujanza del carácter y de los sentimientos ha de ayudar a que la razón alcance un conocimiento más edénico, y así poder ser un agente esclarecedor. Sin duda, nos hace falta tomar otro rumbo más equitativo y humano. Alejémonos de toda distracción que nos adoctrine. La libertad es para vivirla. Por ejemplo, las personas corruptas carecen de nervio para reaccionar, están vendidos a ese putrefacto orbe. No caigamos en el desaliento entonces. Pongámonos a cambiar esa cruel realidad. Numerosa gente sufre y es víctima de las mayores tropelías de deshumanización. Son muchas las contiendas inútiles, cuantioso el odio sembrado, multitud las venganzas vertidas. Quizás el mundo sea gemido y lucha, pero también debe ser euforia por el cambio, anhelo y entusiasmo por mejorar la existencia de todos y de cada uno en particular.

Por tanto, en medio de tantos signos de desconsuelo, de injusticias, necesitamos tender la mano al que lo necesita; pero, de igual modo, también se requiere de otras disposiciones más comprensivas, que nos faciliten la convivencia, haciéndonos más humanitarios y cooperantes para emprender otros andares más inclusivos, a través del auténtico abrazo de la reconciliación y el desarrollo. Por cierto, según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU, 2,9 millones de seres humanos, más de la mitad niños, necesitarán asistencia humanitaria y de protección en el país africano durante 2019. Casi nada. Son cifras que llevan implícitas latidos del alma. Se trata de más del 63% de la población total.

También como reconoce Naciones Unidas, cada vez más niños son privados de la educación porque las escuelas son atacadas, destruidas, dañadas u ocupadas o porque los niños y sus familias tienen miedo de asistir a clases por los riesgos a los que pueden estar expuestos en la carretera o en el propio centro educativo, como el secuestro, el reclutamiento o la violencia sexual por las partes en conflicto. Esta situación es muy grave, gravísima, puesto que es nuestra responsabilidad mitigar o reducir la vulnerabilidad de los niños ante esta grave violación. Indudablemente, hacen falta mortales de ánimo gozoso para que nos hagan la vida más llevadera; un intelecto triste, todo lo marchita a su paso. Me quedo con lo que hace unos días dijo el Papa Francisco, al recomendar a los participantes de una orden hospitalaria, que bien puede hacerse extensiva a todos, la creación de redes “samaritanas” en favor de los más débiles, con atención particular a los enfermos pobres, y – en este sentido afirmaba- “que nuestros hogares sean siempre comunidades abiertas y acogedoras para globalizar una solidaridad compasiva”.

En efecto, quien amasa estas ilusiones que fraternizan suelen vivir de otro modo, para empezar con un crecimiento más interno, más de entrega, más de colaborar en esa integración que todos nos merecemos. En este sentido, hay que alegrarse de los programas de reincorporación sostenibles, financiados de manera segura para los niños que anteriormente estaban asociados con fuerzas y grupos armados, resaltando la creación de una Coalición Mundial para la Reintegración, copresidida por UNICEF, lanzada en septiembre de 2018. Al fin y al cabo, si en verdad queremos asegurar su protección y una transformación en el mundo, es primordial romper los ciclos de violencia y prevenir futuros conflictos. La paz llegará cuando la justicia nos alcance a todos para defender la vida y abrazar la autenticidad de lo que hemos de ser: Amor, ¡sólo amor!

Víctor Corcoba Herrero / Escritor
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